«…SI PEDIMOS ALGUNA COSA CONFORME A SU VOLUNTAD, ÉL NOS OYE» (1 Juan 5:14b)

4) El cuarto obstáculo para que nuestras oraciones sean respondidas es orar fuera de la voluntad de Dios.

La Biblia dice: «Ésta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye» (1 Juan 5:14). Una de las mejores formas de asegurarnos de que oramos según la «…voluntad…» del Señor es orando «…conforme a…» su Palabra. Usa un versículo, un pasaje o un principio de las Sagradas Escrituras para respaldar lo que estás orando, porque Dios dice: «…Yo vigilo sobre mi palabra para ponerla por obra» (Jeremías 1:12b).

Algunas veces, hay cosas por las que queremos orar pero no estamos seguros si son la voluntad del Señor para nosotros según su Palabra. En este caso, simplemente necesitamos pedir a Dios que nos las dé si es su voluntad y que nos ayude a estar satisfechos con su decisión. San Agustín dijo: «Oh, Señor, concédeme que pueda hacer tu voluntad como si fuese la mía, para que Tú puedas hacer mi voluntad como si fuera la Tuya». D.L. Moody [evangelista y escritor estadounidense] dijo: «Pon tu petición ante Dios, y después di:«Hágase tu voluntad, no la mía». La lección más dulce que he aprendido en la «escuela del Señor» es la de dejar que Él elija por mí».

Cuando oremos en armonía con Dios, obtendremos lo que pedimos. Posiblemente tengamos que esperar, porque el cronometraje del Señor es parte de su voluntad, pero llegará. Entonces podremos decir: «Es posible que aun no lo vea, pero Dios me lo ha prometido, así que, está en camino». Y si Él no nos da lo que le pedimos, nos dará algo mejor si andamos por fe y mantenemos una buena actitud.

«PEDÍS, PERO NO RECIBÍS, PORQUE PEDÍS MAL, PARA GASTAR EN VUESTROS DELEITES» (Santiago 4:3)

5) El quinto obstáculo para que nuestras oraciones sean contestadas son los motivos incorrectos.

Durante una fiesta de cumpleaños llegó la hora de servir el pastel. Un niño que se llamaba Jorge exclamó impulsivamente: ¡Yo quiero el trozo más grande!, a lo que su madre lo regañó: «Jorge, no está bien que pidas el trozo más grande». El chiquillo la miró desconcertado y le dijo: «Entonces, ¿cómo lo voy a conseguir?». Si tienes motivos equivocados, tus oraciones no serán contestadas. Aclarando lo que es un motivo: es «el porqué» detrás del «qué». Cuando oramos, la razón por la que lo hacemos es mucho más importante que las palabras que pronunciamos. Tener un corazón puro que ama a Dios y a las personas siempre es un motivo aceptable para el Señor. No lo son ni el egoísmo, ni la venganza, ni la manipulación, ni el control, ni los celos, ni el orgullo. De hecho, cualquier cosa egoísta es un motivo inaceptable para Él. El autor A.W. Tozer escribió: «En lo referente al egoísmo, ciertamente es una tarea muy compleja. Piensa tú mismo que si tal vez muchos de tus sufrimientos no se hayan originado porque alguien habló mal de ti. Mientras te impones como un pequeño dios a quien debes ser leal, siempre habrá aquéllos que se deleitarán en insultar a tu «ídolo». ¿Cómo puedes esperar entonces que tengas paz interior? El esfuerzo feroz del corazón para protegerse de cualquier humillación nunca dejará tranquila a la mente».

Para poder orar eficazmente debemos purificar nuestros corazones de forma regular, especialmente cuando nos encontramos queriendo tener el «trozo más grande». Por esto es preciso que examinemos nuestros motivos. Echarles un vistazo será doloroso, pero hace falta hacerlo si queremos ver que nuestras oraciones sean contestadas.

  • Gracias por las ricas enseñanzas pero habría modo de quitar ese sobrecito enmarcado rojo con la palabra “mensaje”? Es muy molesto! Gracias otra vez.!!!

    • Eliana, si te refieres a nuestro chat para miembros, pedimos disculpas. Pero es necesario para el soporte a los socios del ministerio. Bendiciones!