ESCRIBE LA VISIÓN QUE PUEDA LEERSE DE CORRIDO (Habacuc 2:2)

Cuando un sueño es de Dios, y tú te propones hacerlo realidad, sin duda se cumplirá. Seguro que vas a tropezar, que te va a exigir más de lo que crees puedes dar y que vas a llegar a la meta tambaleándote, pero llegarás; alcanzarás a La Tierra Prometida. Considera a Moisés:

Le comunicó al Faraón un mensaje que cambiaría la historia, y sin embargo no era bueno para hablar; tenía problemas matrimoniales; era el “hombre orquesta” que tuvo que llegar al borde de sus fuerzas para aprender a delegar responsabilidad en otros; tenía problemas con su ira, lo que hizo que Dios le dijera: “Esta es la tierra que prometí”. Te he permitido verla con tus ojos, pero no pasarás allá (Deuteronomio 34:4).

¡Pero Moisés sí llegó allá! 1.400 años más tarde, apareció con Jesús en el Monte de la Transfiguración, justo en medio de la Tierra.

Es posible que tú digas: “He cometido tantos errores”. También David cometió adulterio, y sin embargo sus salmos son fuente de fortaleza para multitudes y son comentados en los púlpitos de todo el mundo. Dios no excusó la acción de David, pero lo perdonó y lo usó.

David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió y vio corrupción (Hechos 13:36).

La Biblia describe a Dios como “Dios que perdona, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia…” (Nehemías 9:17).

Fíjate en las palabras “Dios que perdona”. Dios está dispuesto a perdonar cuando tú te dispongas; no tienes más que acudir a Él. Antes de que Habacuc escribiera acerca de su visión, dijo: “Estaré en mi puesto de guardia” velaré para ver lo que El me dice, y qué he de responder cuando sea reprendido. (Habacuc 2:1 Biblia de las Américas). ¡Reprendido pero no desechado! ¿No es maravilloso? ¡Así opera la gracia de Dios!

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ESCRIBE LA VISIÓN QUE PUEDA LEERSE DE CORRIDO (Habacuc 2:2)

¿Cómo Debes Cumplir Tu Visión Según La Biblia?

ESCRIBE LA VISIÓN QUE PUEDA LEERSE DE CORRIDO (Habacuc 2:2)

Hay una imagen muy interesante en el libro de Amós:

“De la manera como el pastor libra de la boca del león dos piernas o la punta de una oreja (Amós 3:12). Imagina que Satanás es ese león, tú la oveja y Jesús el pastor que viene a rescatar lo que queda de ti; así es como Dios convierte la derrota en victoria. ¿Te ha despedazado la vida?

Con Dios, sólo necesitas dos cosas para rehacerte:

1) Oídos que oigan.

Deja de escuchar las voces de los que te desaniman; Dios tiene la última palabra. Él pidió a Ezequiel que profetizara en un valle lleno de huesos secos y muertos (véase Ezequiel 37:4). “Profeticé” y entró espíritu en ellos, y vivieron y se pusieron en pie. ¡Era un ejército grande en extremo! (Ezequiel 37:10). Aunque hayan muerto tus esperanzas y tu alma esté seca, si escuchas lo que Dios te dice, tu sueño volverá a revivir.

2) Piernas para ponerte de pie.

El Dios que concedió a Job al final de sus pruebas el doble de lo que tenía al principio, todavía no ha acabado contigo. Lee sus promesas y aférrate a su Palabra. Acán murió apedreado en el Valle de Acor por robar el botín después de la batalla de Jericó. ¿Y ahí se acabó todo? Tiempo después, Dios dijo, en su misericordia: Haré del valle de Acor una puerta de esperanza (Oseas 2:15).

Probablemente tengas que vivir con las consecuencias de tus acciones, pero por la gracia de Dios te quedará vida para ver tu sueño hecho realidad.