SALMO 62:7 Mi Refugio Es Dios. Cuando Llueve y Llueve Mucho

¿Alguna vez has tenido esos días en los que nada parece ir bien? Usted se quedó corto en sus metas o cometió un error que le costó más tiempo, dinero y energía de la que disponía. Y si eso no fue lo suficientemente difícil, tienes nuevos problemas en tu vida personal que permanecen sin resolver. Es en estos momentos que quieres mirar al cielo y preguntarle a Dios, ¿Por que a mi?.

No parece justo para aquellos que aman y sirven a Dios pasar penurias tras penurias. Esperamos que nuestras vidas sean más fáciles porque tenemos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Pero, a veces parece empeorar en vez de mejorar.

Es tentador correr hacia un amigo o miembro de la familia, correr hacia algún tipo de remedio en busca de alivio, o simplemente huir. Son en esos momentos que debemos correr al Señor buscando su refugio.

Si creemos en la soberanía de Dios, entonces debemos también abrazar el concepto de que Él está en control de nuestras vidas en todo momento. Absolutamente nada escapa de Su mirada amorosa en nuestras vidas -es decir, cada desilusión dentro y fuera de nosotros- sin importar cuán dolorosa sea. Él sabe y se preocupa por nosotros.

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Mi Refugio Es Dios: Salmo 62:7

Cuando buscamos al Señor como refugio en las tormentas de la vida, estamos expresando nuestra confianza en Su habilidad para protegernos y mantenernos aun cuando nos sentimos sumergidos en el dolor. Él está con nosotros y nunca nos abandonará. Aunque puede que no te sientas bien en ese momento, Él usa cada gota de lluvia de dolor para nuestro bien mayor.

Es nuestra responsabilidad dirigirnos primero a Él. Aunque podamos llamar a un amigo o miembro de la familia para que nos anime, debemos centrar nuestra atención en Aquel que tiene el control y puede mantenernos durante los momentos difíciles de la vida.

ORACIÓN:

Amado Padre, las tormentas de la vida no parecen parar por nada. Pero aún estoy sosteniendo la cruz de Jesucristo y confiando en Ti. Mi Dios dame la fuerza, el refugio y el valor que necesito para superarla. En el nombre de Jesús. Amén.