No importa donde vivamos, con quien vivamos, o lo que hagamos en esta vida, tendremos adversidad.

La adversidad Levantará su cabeza y exigirá que le prestemos la debida atención. Pondrá a prueba nuestra fe, desafiará nuestras relaciones y nos tentará a inclinarnos ante el miedo al conflicto. Sin embargo, Dios usa la adversidad para construir nuestros músculos espirituales para que podamos estar fuertes en ese día que seamos probados.

Proverbios 24:10 Si flaqueas en día de adversidad, tu fuerza quedará reducida.

Lo opuesto a flaquear en el día de la adversidad es tomar acción, es decir, acciones de fe.

Salir de nuestras zonas de comodidad y nos encaminamos hacia el destino al que Dios nos ha llamado.

El ir más allá la adversidad del pasado remueve el velo de la autosuficiencia y revela nuestra profunda necesidad de la guía, sabiduría y dirección de Dios.

Cuando superamos la adversidad, descubrimos una fuerza y un coraje renovados para abordar otras cuestiones en nuestras vidas.

Reconocemos el poder de Dios en nuestras oraciones, pasiones y servicio a su pueblo. Aún mejor, nos convertimos en aquellos que ayudan a otros para ir más allá de la adversidad pasada para que puedan ser libres en Cristo también.

La adversidad es una parte de nuestro caminar con Cristo, reflexionemos sobre lo que Jesús dijo en Lucas 12:51-52:

“¿Creen ustedes que vine a traer paz a la tierra? ¡Les digo que no, sino división! De ahora en adelante estarán divididos cinco en una familia, tres contra dos, y dos contra tres”.

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Proverbios 24:10 Si flaqueas en día de adversidad, tu fuerza quedará reducida.

Nos resistimos a la adversidad porque disfrutamos guardándonos del desorden que causa. Más, con la ayuda del Espíritu Santo, podemos orar y buscar la sabiduría de Dios al tratar con la adversidad para que Él pueda obrar el bien mayor en nuestras vidas, así como en aquellos que están a nuestro alrededor.

ORACIÓN:

Amado Señor, ayúdame a ir más allá de la adversidad y hacia Tu voluntad para mi vida. Dame la fuerza y el valor para lidiar con ello en lugar de intentar siempre ignorarlo. Amén.