ragalos-esposa-del-pastor
¿Qué Regalos La Esposa de Dios puede dar?

Cosas que sólo la esposa de un pastor o ministro puede dar

“Tiene el mejor asiento de la casa y el trabajo más duro.”

Escritura: Hebreos 12:1-2

D. L. Moody encontró en su esposa lo que él llamó su rueda de equilibrio. Con consejo, simpatía y fe, esta muchacha trabajó con él, y con su juicio, tacto y sacrificio, contribuyó a su esfuerzo”. (citado en “25 sorprendentes matrimonios” de William Petersen)

La esposa del pastor está en una posición única.

Ella está cerca del hombre de Dios, pero no se interpone entre él y Dios. Ella tiene conocimiento de mil cosas que suceden entre él y Dios, pero no debe involucrarse en ese proceso. Ella conoce a este hombre como nadie más en la congregación lo conoce y puede aconsejarlo como nadie más puede hacerlo, pero debe saber cuándo hablar y cuándo callarse.

En muchos aspectos, ella tiene el mejor asiento de la casa y el trabajo más duro.

Oré por las jóvenes recién casadas con hombres que están comenzando a pastorear iglesias. Muchas de las habilidades que deben dominar no vienen de los libros, sino de las experiencias de la vida, de cometer errores y equivocaciones, de hacerse amigas de las esposas de los ministros mayores y maduros y de escuchar sus consejos, y del Espíritu Santo de Dios.

Que las jóvenes esposas de los ministros busquen a otros de su clase y se hagan amigas de ellas. Se necesitan mutuamente y desesperadamente. Que se reúnan en las cocina o en otro lugar donde puedan hablar, desahogarse y orar.

Que recuerden mutuamente la posición única que ocupan en cuanto a la vocación de su esposo.

Ahora, veamos si podemos comenzar la discusión con lo que sigue.

Aquí está mi lista de diez cosas que la esposa puede hacer por su pastor-predicador-esposo que nadie más puede hacer. (Déjenme decirles que escribo desde el punto de vista de que los pastores son hombres. No tengo experiencia con pastoras, así que aconsejarles sobre cualquier cosa sería presuntuoso. Por esa razón, no apreciaré ninguna advertencia de los lectores sobre una omisión o insulto a las pastoras. Dios bendiga a cualquiera que esté en el púlpito para que comparta Su palabra. Gracias.)

1. La esposa puede orar por su esposo pastor como nadie más puede hacerlo.

Ella comparte sus luchas, ve sus trabajos y sabe con lo que está lidiando. Sobre todo, lo que él experimenta, ella también lo hace. Cuando ora por él, ora también por sí misma.

Que la esposa interceda por su marido.

2. La esposa puede aconsejarle como nadie más puede hacerlo.

Ella es una experta cuando se trata de este hombre. Ella sabe lo que lo levanta. Al aconsejarle, ella no tiene un hacha que afilar, ni una agenda que presionar. Ella lo ama y sólo quiere lo mejor de él.

Dios le dijo a Israel que orara por su ciudad porque “al prosperar ustedes prosperarán” (Jeremías 29:7). De la misma manera, cuando Dios bendice al pastor y él hace el bien, todos se benefician: la iglesia se vuelve saludable, la familia del pastor hace el bien, y la situación de su esposa mejora enormemente.

3. La esposa puede amonestarlo como nadie más puede hacerlo.

Rebatir a un pastor puede ser una cosa arriesgada.

A veces una esposa tiene que darle las malas noticias a su hombre. “Estabas equivocado.” “Cariño, te pasaste de la raya.” “Tienes que disculparte con él.”

Como nadie más puede, ella puede llamarlo de vuelta a tierra y decir la pura verdad con amor.

4. Ella puede animarlo como nadie más puede hacerlo.

Ella conoce sus heridas y ve su dolor. Ella siente su fatiga y sabe de sus noches de insomnio. Su dolor es su dolor. Y como ella lo entiende como nadie más lo entiende, puede levantarlo como nadie más.

Porque ella también es su amante, puede consolarlo con sus brazos, su dulzura, su tacto, sus besos. Ella sabe cuándo necesita que lo dejen solo y cuándo sería el mejor momento para hacer ese delicioso pastel de yogourt que tanto le gusta.

5. Ella puede protegerlo.

Para darle un poco de paz, la esposa del pastor, Rita, contesta su teléfono celular desde el momento en que entra a la casa hasta que se va. Si la llamada es importante, ella le pasa el teléfono al pastor-predicador. De lo contrario, toma los mensajes o los transmite. La esposa del pastor, José, insistió antes de su matrimonio que un día a la semana les pertenecería a los dos, sin importar donde pastorearan. Al aferrarse a eso, ella ha bendecido el ministerio de su esposo y ha mejorado su matrimonio.

Algunos pastores dudan en tomar el descanso que merecen y necesitan. La esposa puede asegurarse de que lo reciba.

La esposa del pastor, Rosa, protege a su esposo de la tentación amándolo y tratándolo como su amante.

6. Ella puede mejorar su ministerio y hacerlo más efectivo.

Cuando mi esposa descubrió que mi “lenguaje de amor primario”, tal como lo enseñó Judson Swihart en “Cómo dices que te amo”, era “estar del mismo lado”, comenzó a hacer todo lo que podía para apoyar mi ministerio pastoral. En varias ocasiones, ella enseñó en una clase de escuela dominical, más de una vez en equipo a mi lado. Dirigió clases de “Conociendo a Dios”, trabajó con equipos de teatro e incluso dirigió una cámara de grabar vídeos. Me animó a invitar a los comités a que se reunieran en nuestra casa, donde fue anfitriona.

Como resultado, la congregación llegó a un mayor aprecio por mi esposa, por nuestra casa y por el ministerio al que Dios me había llamado.

7. Pero hay otro lado. Ella puede lastimarlo como nadie más puede hacerlo.

Está “muy cerca”. El marido baja la guardia cuando está en casa. Si una esposa abusa de su cercanía con él, puede herirlo gravemente y destruir su efectividad. Al llamarlo con nombres degradantes (“Estúpido” “tonto” “inútil” incluso usando lisuras), al acusarlo de pecado (“Vi que le hacías ojitos a alguien en el coro”), y al hablar de él con desprecio a los miembros de la iglesia, ella puede destruir su confianza y arruinar su ministerio.

En una iglesia que conozco, los miembros del coro podían mirar a la congregación y ver a la esposa del pastor con el ceño fruncido en la cara. La mirada que ella le dio a su esposo mientras trataba de exponer la Palabra de Dios irradiaba puro asco. Para sorpresa de nadie, su matrimonio no duró mucho. El último reporte que tuve, este pastor estaba fuera del ministerio y trabajando vendiendo periódicos de noticias.

Es cierto que nadie más que ellos dos sabe lo que pasó entre los dos, pero para este observador que escribe, el pastor fue derribado por la misma persona que debería haber sido su protector, su esposa.

8. Ella puede interferir como nadie más puede hacerlo.

Cualquier miembro puede causar problemas en una iglesia, pero la esposa del pastor está perfectamente situada para causar las mayores interrupciones si así lo desea. Por eso tiene que tener mucho cuidado en las cosas que dice y en las que confía…

¡Ay del pastor cuya esposa se enorgullece de su humildad! “Yo digo, lo que pienso”, dijo una. No es nada bueno.

Esta esposa del pastor debe orar urgetemente la oración del Salmo 141:3, “Pon, Señor, guardia en mi boca; vela por la puerta de mis labios”.

9. Ella puede ayudarlo a relajarse y reírse.

Hay un tiempo para discutir asuntos pesados sobre los niños desobedientes y el horno descompuesto, y un tiempo para dejarlos a un lado. Hay un tiempo para quejarse sobre algún asunto que el pastor-marido prometió hacer pero que ha olvidado, y un tiempo para ponerlo en segundo plano.

Una de las cosas más difíciles que una esposa puede hacer es sofocar el impulso de descargarse sobre él cuando entra en la casa. Ella ha estado lidiando con los problemas todo el día sola, y finalmente él está en casa. Excepto -ya que ella debe aprender con la suficiente rapidez- que él no está “todo allí” todavía. Dale tiempo. Deja que se relaje. Sé su amante, su amor, su mejor amiga y confidente.

10. ¡Ella puede ayudarlo a escoger su ropa!

Cuando pregunté a los seguidores de Facebook por sus sugerencias, me sorprendió esta. Pero es verdad. Mientras escribo, recuerdo un día, me preguntaba sobre “esta corbata con esa camisa”. Mi mujer, me dijo rapidamente que podría usar otra. Con toda certeza, si esto pasa contigo, es tiempo de obedecer.

Algunas esposas que leen esto piensan: “Está bien. Necesita estas cosas, es cierto. ¿Pero qué hay de mí? Yo también necesito algunas cosas.”

Desde luego que sí. Pero esa es una de las razones por las que le instamos a que reúna a las esposas de otros ministros y discuta esto. No puedes lograr esto sin el consejo de mujeres más sabias y experimentadas que han caminado este camino antes que tú.

Ya sea que usted esté con otras esposas o trate de hacerlo sola, hay un elemento esencial que no puede y no debe dejar de lado. Debes sacar tu fuerza del Señor Jesucristo cada día de tu vida. No puedes vivir en la espiritualidad de tu esposo pastor. No debes tratar de hacer esto con tus propias fuerzas.

Dejo con ustedes el versículo bíblico que deben tener siempre presente las esposas de los pastores. Este es todo tuyo, preciosa hermana en el Señor….

No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, (2 Corintios 3:5)