El Cuidado del alma, el más valioso recurso De Un predicador

Cuidar El Alma es El Más Valioso Recurso Para Predicar Excelentes Predicaciones

La predicación no solo se refiere a la técnica de comunicación y a saber usar “la palabra” con precisión. La mejor predicación fluye de un alma saludable. Déjeme darle una imagen de la palabra que podría ayudar a ilustrar esto. Todos tenemos una vida en el frente y otra en el fondo. El escenario delantero es el mundo público del ministerio. Es donde se nos ve, donde el foco está en nosotros, donde la gente nos aplaude y nos afirma. Es donde proyectamos la visión, inspiramos a otros, y dirigimos con habilidad. En el frente se trata de hacer.

Pero también tenemos una vida entre bastidores, y los dos están conectados. Si descuidamos los bastidores, eventualmente el escenario delantero se desmoronará. Mientras que el escenario delantero es el mundo público del liderazgo, el fondo es el mundo privado del líder. El fondo es privado, siempre oscuro y generalmente desordenado. El público no puede estar allí. Entre bastidores no hay ni luz ni gloria. Entre bastidores se trata del “ser”.

Como líderes del ministerio, sabemos cómo tener conversaciones en el “frente”. Podemos fácilmente conversar sobre la asistencia y los sermones y la planificación de la adoración y los eventos de alcance y los voluntarios. ¿Pero dónde está la conversación sobre nuestra vida entre bastidores? ¿Quién habla de ti?

Las conversaciones entre bastidores o el fondo no son naturales para la mayoría de nosotros. Como líderes del reino podemos sentir una sutil presión para tenerlo todo junto. Incluso podemos sentir la presión de predicar como si lo tuviéramos todo junto.

Hablar honestamente sobre el desorden de nuestro mundo interior privado es arriesgado. Es más seguro limitar la conversación al escenario (frente). O podemos estar tan enfocados en la visión de hacer crecer nuestra iglesia que nuestra vida en el fondo trasero ni siquiera está en nuestro radar. Eso fue un hecho para mí durante alguna parte de mi vida. Estaba tan concentrado en hacer y dirigir y lograr y construir que nunca pensé en mi vida interior.

Cuando los pequeños grupos Wesleyanos se reunían, lo primero que hacían era una pregunta entre bastidores: “¿Cómo está tu alma?” En más de 20 años de seguir a Jesús no creo que nadie me haya hecho esa pregunta.

Durante la mayor parte de mi ministerio descuidé mi vida entre bastidores (fondo), el cuidado de mi alma. Después de todo, el escenario (el frente) es donde está la acción. Pero estoy aprendiendo que la clave de la vida cristiana se encuentra entre bastidores, y la única manera de estar saludable es prestarle atención. Mantenerse enamorado de Jesús es un asunto de trastienda.

Esto es exactamente lo que Jesús enseñó, que la vida cristiana es al revés, que lo privado informa al público. Enseñó que de la abundancia del corazón, la boca habla. Enseñó que la raíz (entre bastidores) determina el fruto (en el escenario).

Un buen lugar para empezar es reconocer que muchos de nosotros en el liderazgo hemos descuidado nuestros bastidores (fondos). Vivir solo para el escenario del frente no te mantendrá en el ministerio a largo plazo.

Nos levantamos para hablar y en el fondo sabemos que estamos enseñando sobre una vida que no estamos viviendo. Cuando las necesidades del ministerio se presentan, nos encontramos con que no nos importa como antes. Por obligación y “haciendo nuestro trabajo”, hacemos los movimientos pero nuestro corazón no está realmente en ello.

Tenemos esta sensación de que nos falta algo en nuestro interior. No es así como se suponía que debía ser. Nos encontramos con menos alegría y más frustración; menos compasión y más cinismo. Algunos días soñamos con salir. Y, si se supiera la verdad, no la ocultamos tan bien como pensamos. Los más cercanos a nosotros están empezando a verla.

Por eso es tan importante aprender el arte del cuidado del alma. Para algunos de nosotros, simplemente reconocer que tenemos un alma que necesita ser cuidada es el primer paso. Una de las prácticas más útiles que he desarrollado es el estudio profundo y concienzudo de la palabra de Dios a diario (entre bastidores)

Nuestra alma es, de lejos, la posesión más valiosa que tenemos. Así como necesitas cuidar tu cuerpo para estar físicamente sano, debes cuidar tu alma si quieres estar espiritualmente saludable.

1 comentario en “El Cuidado del alma, el más valioso recurso De Un predicador”

  1. Buscando, indagando mas, sobre la palabra de Dios, me encuentro con una pagina rica con muchos temas, que me va a ayudar a acrecentar mis conocimientos y toda la sabiduria que encierra la Biblia. Dios me los bendiga, y que a traves de esta pagina, se abrira muchos mas corazones, duros que no aceptan la sagrada palabra de Dios y todos sus mandatos.

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