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Coronavirus: ¿Qué dice la Biblia Sobre Los Virus?

COVID-19 Coronavirus: ¿Qué dice la Biblia sobre los virus?

Aunque la palabra “virus” no se encuentra en la Biblia, ¿hay cosas similares a los virus mencionados en la Biblia

Leyes de higiene

La Biblia, o en realidad, Dios siempre ha estado muy por delante de los hombres, y especialmente con respecto a la medicina y la higiene. Recuerdo que en una época de la ciencia médica, los médicos trataban de curar a la gente “sangrando”, o abriendo a la gente para que sangrara y de alguna manera, el problema (enfermedad, dolencia, etc.) salia fuera del cuerpo.

Hoy sabemos que eso no ayuda, pero las leyes del Antiguo Testamento en la Biblia eran beneficiosas en muchos sentidos, especialmente en lo que se refiere a la higiene.

Déjeme darle algunos ejemplos:

Saneamiento:

“Tendrás un lugar fuera del campamento adonde salgas;Tendrás también entre tus armas una estaca; y cuando estuvieres allí fuera, cavarás con ella, y luego al volverte cubrirás tu excremento (Deuteronomio 23:12-13).

Cuarentenas:

“Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro, y habitará solo; fuera del campamento será su morada” (Levítico 13:46). También, ver Números 5:2.

Higiene Personal:

“Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todo su pelo, y se lavará con agua, y será limpio; y después entrará en el campamento, y morará fuera de su tienda siete días” (Levítico 14:8).

Obviamente la intención de Dios para estas leyes era tratar de evitar que las enfermedades se propagaran en los campamentos israelitas, salvando así miles de vidas.

La Biblia puede no mencionar específicamente los virus, pero el concepto existe, y como Creador, Dios siempre supo acerca de estos virus, enfermedades, cánceres y otras dolencias humanas. No encontrará la palabra “virus” en la Biblia; lo que sí encontrará es mucho sobre la prevención de la propagación de los mismos.

Muerte y Enfermedad

Después de la caída en el Jardín, la tierra estaba bajo maldición. Ahora los espinas y los cardos, la muerte y la enfermedad entrarían en el cuadro de la historia humana. Cristianos, vivimos en un mundo caído y cosas malas van a suceder, tanto a los perdidos como a las salvos. Pero, nosotros los salvos tenemos a Cristo.

La tierra maldecida fue una consecuencia de la desobediencia de Adán y Eva, aunque Adán no tenía excusa porque Eva fue engañada; el hombre entró con los ojos bien abiertos, “Por tanto, como el pecado vino al mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12).

La muerte incluye muertes accidentales, enfermedades y asesinatos, pero ¿puede la tierra realmente ser afectada por el hombre que están pecando en ella? Sí, en el sentido de ser malos administradores de la tierra. Hemos violado, saqueado, despojado, cavado, acuchillado, cavado túneles y quemado nuestro camino a través de la tierra, y a menudo con poco pensamiento en las consecuencias.

Hoy en día hay plagas o ejércitos de langostas en África, hay patrones climáticos extremos, terremotos en varios lugares, inundaciones sin precedentes, pandemias generalizadas (por decir alguno, el Coronavirus), movimientos volcánicos activos y erupciones, y grandes zonas de sequía, que provocan incendios masivos, devastando el paisaje, y dejando muy poca vida vegetal o animal.

Tiempos Peligrosos

De alguna manera, el Apóstol Pablo sabía que “en los últimos días vendrán tiempos peligrosos” (2 Timoteo 3:1), y que cuando llegara una crisis, los hombres solo pensarían en sí mismos (2 Timoteo 3:2).

Podemos ver lo que está sucediendo a nuestro alrededor con la reciente pandemia. ¿Es esto “sólo el comienzo de los dolores de parto” (Mateo 24:8)? ¿Es esto un juicio de Dios? No puedo hablar por Dios y no puedo saberlo con certeza, así que no lo diré. Dios lo sabe. Y, esto es suficiente.

El Apóstol Juan escribió acerca de un tiempo de juicio al hombre cuando escribió, “Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra” (Apocalipsis 6:8).

¿Tiene el coronavirus algo que ver con el caballo amarillo? No creo que el contexto de este capítulo encaje exactamente con el coronavirus que nos está asolando hoy en día. Por un lado, se supone que la iglesia no debe estar en la tierra cuando estos sellos o males son derramados. Aun así, es motivo de reflexión.

Por lo que sabemos, podría ser el comienzo de los dolores que vendrán y que nos llevarán al regreso de Jesucristo. En cuanto a que esto es un juicio de Dios y parte del caballo amarillo, no hay suficiente Escritura y contexto para llegar a esa conclusión. Nuevamente, Dios lo sabe y eso es suficiente para mí.

Una Crisis y Cristo

Podemos usar estos tiempos peligrosos para compartir el evangelio con los perdidos. Ya que la mortalidad de los que nos rodean se está haciendo más evidente en estos días, podemos compartir la buena noticia de que hay esperanza más allá de la tumba, existe vida más allá de la muerte.

Dios puede usar este o cualquier sufrimiento para llevar a la gente a Cristo. Si esto pone a algunas personas de rodillas por primera vez; las humilla por primera vez en sus vidas, las hace orar a Dios y buscar el perdón, entonces la maldad de este virus habría traído mucho bien (Génesis 50:20).

Siento en mi corazón que muchos se arrepentirán de sus pecados y pondrán su confianza en Cristo. Ellos descubrirán que no pueden confiar en el mundo, especialmente en la forma en que lo conocemos hoy.

La gente se va a dar cuenta que pueden confiar en las promesas de Dios, como Jesús dice, “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Juan 11, 25-26)? Debes hacerte esa pregunta: “¿Crees esto?” Si es así, aunque estes muerto, ¡vivirás!

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