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QUEDÁNDOSE EN HARÁN

QUEDÁNDOSE EN HARÁN: LA VISIÓN DE TARÉ

La historia de Abraham es el inicio de la saga del destino divino de Israel. Su historia tiene que ver contigo como verás en las próximas lecturas de la Biblia que se centran en este hombre. La historia de Abraham se documentó en Génesis, capítulos 11-25.

Abram – como le decían al principio – vivía con su familia en una ciudad llamada Ur en antigua Babilonia. Era el hijo de Taré y casado con una mujer llamada Saray. Ella era estéril, y no tuvieron hijos.

Taré salió de Ur de los caldeos rumbo a Canaán. Se fue con su hijo Abram, su nieto Lot y su nuera Saray, la esposa de Abram. Sin embargo, al llegar a la ciudad de Harán, se quedaron a vivir en aquel lugar, y allí mismo murió Taré a los doscientos años de edad. (Génesis 11:31 – 32 NVI)

Taré, el padre de Abram, llevó a su familia y salió de Ur para Canaán. No nos dicen como recibió Taré la idea de ir a la tierra de Canaán, pero de alguna manera él imaginó un mejor lugar para su familia que el ambiente de maldad en donde vivían. Pero la familia nunca llegó a Canaán durante la vida de Taré.

¿Qué detuvo su visión de convertirse en realidad? ¿Qué abortó su destino divino?

Surgen dos factores principales, estorbos que debemos evitar mientras busquemos nuestros propios destinos.

Primero, se asentaron donde estaban. Rumbo a Canaán, la familia llegó a la ciudad de Harán que era el cruce de tres principales rutas de caravanas y por ende un gran emporio de comercio. Era más fácil asentarse aquí en una ciudad próspera que continuar hacia lo desconocido. 

Segundo, ellos servían a otros dioses. Josué revela este dato en su mensaje final a los israelitas (Josué 24:2). No nos dicen qué dioses servían, pero lo más probable es que aceptaron las maneras idólatras de la gente con que quienes vivían.

Mientras viajas hacia tu destino divino, puedes ser tentado para asentarte. Puede que sea más fácil quedarte en donde estás que mudarte al otro lado del país o del mundo para cumplir el llamado de Dios. Puede que estés cómodo en tu ambiente actual. Puede que seas tentado por los “ídolos” de este mundo – un buen trabajo, una carrera, posesiones materiales, etc. Pero si te quedas en donde estás, puede que mueras sin cumplir tu visión.

Taré murió en Harán. Nunca cumplió su sueño. Nunca llegó a Canaán. Puede que sigas seguro en donde estás, rodeado por lo que conoces, disfrutas y amas. Pero morirás espiritualmente si te quedas en donde estás y no buscas tu destino divino. No vivas una vida a medias.

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