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El Pacto Eterno de Dios En La Biblia

UN PACTO ETERNO CON ABRAHAM

Pablo hizo una comparación entre el antiguo pacto e Ismael, el hijo de Abraham, porque el antiguo pacto dependía de la carne. Hizo una comparación entre el Nuevo pacto e Isaac porque esta se basa en la fe y el poder del Espíritu Santo.

¿Acaso no está escrito que Abraham tuvo dos hijos, uno de la esclava y otro de la libre? El de la esclava nació por decisión humana, pero el de la libre nació en cumplimiento de una promesa… Ese relato puede interpretarse en sentido figurado:

Estas mujeres representan dos pactos…Ustedes, hermanos, al igual que Isaac, son hijos por la promesa…Así que, hermanos, no somos hijos de la esclava sino de la libre. (Gálatas 4: partes de los versículos 22-24, 28, 31 RV1960)

Dios le dijo a Abraham que se descendencia prometida saldría por Isaac. Somos los hijos de la promesa porque somos la descendencia espiritual de Abraham e Isaac, nacidos del Espíritu y no de la carne.

Dios le dio a Abraham el título de propiedad de la tierra de Israel para siempre (Génesis 17:8). ¡Ay, si Israel hubiera comprendido esta promesa! Jamás se hubieran parado en la frontera de la Tierra Prometida. No hubiera tenido miedo, ni dudado, ni hubieran regresado a vagar por el desierto. ¡La tierra iba a ser suya para siempre!

Aunque haya un significado profético en esta promesa a Israel, hay también un valor espiritual para los creyentes. En Génesis 13:17, Dios mandó a Abraham…”Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré  Dios nos está diciendo, “¡No me ponga límites!” Levántate, camina a lo ancho y lo largo de tu herencia. ¡Yo te la he dado!

Una de las declaraciones más ponderosas en este versículo es que este pacto fue establecido entre Dios, Abraham, y su descendencia como un pacto eterno:

Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti (Génesis 17:7 RV1960).

Dios declaró “…seré tu Dios, y el Dios de tus descendientes.” Este es un pacto eterno— quiere decir que el pacto no terminó con la muerte de Abraham. No cesó con la muerte de Isaac. No se invalidó cuando murió Jacob. De hecho, a lo largo de los años era ratificado repetidas veces. Es un pacto eterno, al final confirmado una vez por todas por la sangre de Cristo.

Las promesas de Dios no murieron con Abraham, Isaac o Jacob. Por medio de Jesucristo te llegaron a ti. Levántate espiritualmente y camina por la tierra de tu destino. ¡Dios te la ha dado!

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