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¿Por qué Los Pastores Deben Ser Excelentes Motivadores?

¿Debe Un Pastor Ser Un Motivador? ¿Qué dice la Biblia?

Al final de nuestro sermón de las Escrituras, la gente necesita saber qué hacer con lo que acabamos de predicar, y necesitan ser provocados para tomar las decisiones correctas.

Pastor, nadie en el planeta tiene más responsabilidad que usted para motivar a un grupo de personas en su iglesia local.

W. A. Criswell, fue un buen predicador, él definió la predicación como “buscar mover la voluntad de un hombre hacia Dios”. Definió la enseñanza como “instruir a ese hombre en la voluntad y los caminos del Señor”. Estoy de acuerdo con él en que ambas son tareas del pastor de la iglesia local, pero fue su definición de la predicación que capturó mi corazón.

Debo recordar al final de cada mensaje, quiero hacer un fuerte llamado a mi congregación para hacer al menos tres cosas que describo a continuación:

1) Considerar la verdad que he presentado.
2) Entender la aplicación personal de la misma.
3) Actuar en consecuencia a lo que entendí.

La motivación no es el objetivo principal de la predicación, ver vidas transformadas por el evangelio sí lo es. Pero la motivación está cerca de la cima de la lista de prioridades en la predicación. Al final de nuestra exposición de las Escrituras, la gente necesita saber qué hacer con lo que acabamos de decir, y necesitan ser provocados a actuar para no ser solo oidores de la Palabra y si hacedores de ella.

Por lo tanto, cuando predico, trato de hacer ciertas cosas:

Conectar el texto antiguo con el contexto actual de la audiencia

Esto requiere una exégesis apropiada de la gramática del texto en cuestión, un creciente y profundo conocimiento de todo el consejo de Dios, y una comprensión del contexto histórico de la Palabra. Pero también exige que sintonicemos con la cultura que nos rodea para construir el puente desde “el entonces y el allí” hasta “el aquí y el ahora”.

Ilustrar la verdad desde mi propia experiencia

Mis predicas más marcantes son siempre aquellas en los que soy auténtico y transparente con la audiencia, expresando mis propias luchas con la verdad y los temas con los que estamos luchando.

Esto no significa que esté siempre desnudando todos los detalles de mis errores, pero sí que estoy dispuesto a mostrar abiertamente mis luchas. Es en esos momentos que algo cambia en las personas que me escuchan. La gente comienza a conectarse, a escuchar, y a considerar que tal vez ellos también tienen esperanza para superar estas mismas luchas.

Emite un claro llamado a la acción

Una de las preguntas más importantes para hacer al final de la preparación de su predicación es, ¿Y qué? O para decirlo de otra manera, ¿Qué sigue? Llamar a la gente a la acción no está reservado para el final de la predicación; lo hago en los puntos del mensaje lo más a menudo posible. Esto significa que cada uno de mis “puntos” es realmente un verbo. Es un “hacer”.

¡Recuerde, el objetivo de las Escrituras no es transferir información, sino llevar a la transformación, así que aclárelo y haga esto de una forma que motive también a los que escuchan!

Las Escrituras: Esdras 8:1-10:28

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