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¿Cómo Entender Tu Lugar Según La Biblia?

ENTENDIENDO TU LUGAR

En Juan 10:10, Jesús dice, “El ladrón solo viene a robar, matar y destruir.” El ladrón es Satanás, y una de las cosas que busca robar es tu lugar delante Dios.

Autoestima se define como la confianza en tu propio valor como persona, la calidad de sentirse digno de estima y respeto por ti mismo y los demás.

Baja autoestima es cuando uno se siente indigno, rechazado e incompetente. Pero hay una diferencia entre autoestima y estima que está centrada en Cristo. No se trata de quien eres tú sino quien es Él y lo que Él ha hecho en tu vida.

Más el que se gloría, gloríese en el Señor; porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba (2 Corintios 10:17-18 RV1960).

Alejado de Cristo, no puedes hacer nada y no eres nada (Juan 15:5).

Es por que Cristo está dentro de ti que, estás programado para el éxito. Sin embargo, cuando te consideras un fracaso tu incredulidad te excluye de las promesas de Dios de la misma forma en que la incredulidad del pueblo de Israel lo impidió alcanzar la Tierra Prometida.

Como Jacob, muchos creyentes no han llegado a comprender su lugar en Dios. En Génesis 32, Jacob participa en una lucha. El combate se lleva a cabo entre un ser humano físico y un ser espiritual. Aunque la Biblia dice “hombre” sabemos del texto que el adversario de Jacob era un ser celestial.

¿No es extraño que un ser celestial tenga que pedirle permiso a Jacob, un ser humano, para irse? (Génesis 32:26).

¿Te puedes imaginar en este momento, luchando con un ser celestial y de repente ese ser te pide, “Por favor, déjame ir.”? Eso es precisamente lo que le pasó a Jacob.

La impresión de lo sucedido se complica cuando te das cuenta de que el Ángel del Señor tenía tanta fuerza al tocar la ingle de Jacob, que lo dejó inválido. El muslo de Jacob se dislocó y cojeó el resto de su vida.

El ser celestial tenía tanto poder sobre Jacob, y aun así no podía irse de la presencia de este hombre sin su permiso. Jacob no luchaba para obtener la bendición de Dios. Ya lo tenía. Jacob tenía ya la bendición de Dios dentro de sí mismo, aunque hacía muchos años que no se daba cuenta. Por fin, por medio de este encuentro con el ángel, Jacob se dio cuenta de quien realmente era él ante Dios y que él tenía la bendición para ser un vencedor.

Cuando el ángel dijo, “Déjame ir, pues ya está amaneciendo,” Jacob dijo, “No te dejaré si no me bendices” El ser celestial bendice a Jacob pero antes de hacerlo le dice, “Jacob has luchado con Dios y con los hombres y has vencido” Luego de decir esto, lo bendijo.

La bendición no le dio el poder a Jacob, puesto que ya permanecía latente dentro de él. El ángel reconoció algo de lo cual el mismo Jacob no se dio cuenta. Reconoció que Jacob tenía la bendición de Dios. Jacob no se comportaba como tal. Él no la usaba, ni la demostraba en las circunstancias de su vida.

¿Podría ser esto una representación de tu vida? Dios te ha dado bendición sobrenatural, como lo hizo con Jacob. ¿De verdad entiendes que tienes la bendición con Dios? Ese es tu lugar en Dios.

Comienza a actuar desde esta posición de autoridad cuando enfrentas las circunstancias de tu vida diaria.

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