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LA VISIÓN DE DIOS NO MORIRÁ

LA VISIÓN NO MORIRÁ SEGÚN LA BIBLIA

Isaac, el hijo de Abraham, era el hijo prometido a través del cual la visión de las naciones iba a ser manifestada. Dios había declarado:

…Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él.(Génesis 17:19 RV1960)

En la historia dramática documentada en Génesis 22:1-14, Dios ordena a Abraham a sacrificar a Isaac al Señor. Dios dijo, “…Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré” (Génesis 22:2 RV1960).

¿Por qué le daría Dios a Abraham un hijo prometido, sólo para después decirle que lo sacrificara en un acto de alabanza? No vemos que Abraham se pone a cuestionar las instrucciones de Dios. De hecho, se nos dice que él “madrugó” para hacer lo que Dios le ordenó (Génesis 22:3).

Algunos de nosotros no nos molestamos por madrugar para pasar unos momentos en silencio con el Señor, mucho menos para cumplir un mandato difícil.

Abraham hizo exactamente lo que Dios ordenó. Cuando él e Isaac llegaron al monte indicado, Abraham les dijo a sus sirvientes, “Espérense aquí mientras vayamos el muchacho y Yo a rendir culto”. Una verdadera dedicación a Dios requiere sacrificio. Algunas veces el sacrifico exigido es lo que más apreciamos y amamos.

Aunque Dios se interpuso y Abraham no sacrificó a su hijo ese día, el punto clave es que él estaba dispuesto a hacerlo. Abraham sabía que pasara lo que pasara—aunque fuera la pérdida de su hijo elegido—Dios cumpliría Sus promesas.

El camino que traviesas a tu destino no es un camino fácil. En el camino, Dios te puede pedir que hagas ciertos sacrificios. ¿Estarás dispuesto? ¿Aceptarás tú ser un acto de culto, cueste lo que te cueste, como lo hizo Abraham?

No importa cuáles sean tus pérdidas—aunque hayas perdido lo que creías necesario para realizar tu destino—la visión es más grande que tus pérdidas. Abraham sabía que si se le requería sacrificar a su hijo—la visión no moriría ese día sobre ese monte solitario. Dios seguiría siendo fiel a Sus promesas porque Él era más grande que la visión.

¿Qué te ha pedido Dios que sacrifiques? ¿Puedes ofrecérselo a Él como un acto de culto? ¿Qué grandes pérdidas has sufrido? Lo que sea la pérdida, tu visión no morirá porque Él quien te la dio, aún vive.

Lo que hayas sacrificado, no era necesario retenerlo para realizar tu visión, al no ser así, Dios no hubiera permitido la pérdida.

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