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AGUAS AMARGAS UN EJEMPLO BÍBLICO PARA APRENDER

AGUAS AMARGAS UN EJEMPLO BÍBLICO PARA APRENDER

Moisés les ordenó a los israelitas que partieran del Mar Rojo y se internaran en el desierto de Sur. Y los israelitas anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. Llegaron a Mara, lugar que se llama así porque sus aguas son amargas, y no pudieron apagar su sed allí. Comenzaron entonces a murmurar en contra de Moisés, y preguntaban: ¿Qué vamos a beber? (Éxodo 15:22-24 RV1960)

Una de las mayores necesidades de uno cuando está viajando por el desierto es el agua, y en este relato, los israelitas enfrentaron un grave problema. No había. Las aguas que encontraron eran amargas y no adecuadas para beber. Entonces, ¿cómo hacían frente a este reto? En vez de buscar a Dios para satisfacer su necesidad, empezaron a murmurar en contra de Moisés y exigieron,

¿Qué vamos a beber?

Tú también encontrarás “aguas amargas” a lo largo de tu viaje en la vida. El término “aguas amargas” puede usarse para representar las dificultades que te llegan en la vida por medio de los demás a tu alrededor, por las circunstancias de vida, un ataque satánico, tu ministerio, o tal vez tus propias transgresiones. De lo que sea la fuente de tus “aguas amargas”, la solución no es murmurar y quejarse contra Dios.

Afortunadamente, Moisés buscó a Dios y “…Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron” (Éxodo 15:25 RV1960).

Hay un poderoso mensaje en este acto simbólico de lanzar un árbol al agua. En Isaías leemos…

Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.

Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.

Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos;(Isaías 11:1-3 RV1960).

Cuando te paras en las orillas de “las aguas amargas” de circunstancias negativas, debes de responder como lo hizo Moisés. Debes de lanzar El Tronco. El Señor Jesucristo es ese tronco espiritual que ha de ser lanzado a las circunstancias de tu vida. Él es representado por el árbol en la orilla.

«Lanzar a Jesucristo» es lanzar la palabra de Dios. ¡Es vivir y actuar en el escrito esta de Dios! Es confiar en que lo que Dios dice será hecho. Caminando de fe en fe contra todo y todos lo que se pueda colocar en frente de nosotros.

Dios no te ha guiado a aguas amargas para beber de ellas. Te las permitió por la misma razón que Él las permitió en la experiencia de Israel.

Él permite circunstancias difíciles para probarte, para ver si bebes de la amargura y te mueres espiritualmente o si permites que Dios endulce tus aguas amargas con el Tronco, el Señor Jesús.

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