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¿Quieres que Dios Lo Encamine a Bien?

DIOS LO ENCAMINO PARA EL BIEN DE JOSÉ

Después de hacerse gobernante de Egipto, José se casó y los nombres que les puso a sus dos hijos eran simbólicos de los acontecimientos que él ha experimentado (Génesis 41:51-52). Al primogénito le puso el nombre de Manasés, que significa “Dios ha hecho que me olvide de todos mis problemas, y de mi casa de mi padre”. 

José no se olvidó de la casa de su padre, pero sí se olvidó del dolor relacionado con los sucesos que allí ocurrieron. A lo mejor nunca olvides las dificultades del pasado, pero Dios quiere sanarte del dolor de esas experiencias.

El Segundo hijo de José se llamó Efraín, que significa, “Dios me ha hecho fructífera en esta tierra donde he sufrido.” 

José era fructífero en su aflicción porque dejó que Dios le sanara del dolor de su pasado. Tienes que ocuparte del pasado antes de que puedas experimentar un futuro fructífero y cumplir tu destino divino.

Por causa del hambre, los hermanos de José se vieron obligados a viajar a Egipto para conseguir comida. Cuando fueron llamados a comparecer ante José, no lo reconocieron. Por respeto, le hicieron una reverencia, y entonces José se acordó del sueño—la visión que Dios le había dado hace años cuando él era joven.

De niño, José soñaba con estar en una posición de responsabilidad y autoridad. A través de los largos y difíciles años, José nunca perdió ese sueño. Cuando al fin estaba parado en el lugar de su destino designado por Dios, se acordó del sueño. “En ese momento se acordó José de los sueños que había tenido”(Génesis 42:9 RV1960).

Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto.

Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.

Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega.

Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación.

Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto (Génesis 45:4-8 RV1960).

José se dio cuenta de que los hechos dolorosos de su pasado no eran solo “mala suerte” o “circunstancias desafortunadas”. Él declaró, “Vosotros pensasteis mal contra mí, más Dios lo encamino a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida mucho pueblo” (Génesis 50:20 RV1960).

Puede ser que tu pasado haya sido duro, sufrido y difícil, pero Dios lo encaminará para el bien. Cada adversidad te acerca más a tu destino divino. José pasó por muchas dificultades, pero Dios usó cada circunstancia para cumplir Sus propósitos. José estaba siendo preparado para salvar el mundo.

¿Qué plan grandioso tiene Dios planeado para ti? ¿Cómo usará las experiencias de tu pasado mientras vayas entregándoselas?

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