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La Murmuración y El Pueblo De Israel En La Biblia

LAS PALABRAS LOS MANTENÍAN FUERA DE LA TIERRA PROMETIDA

La Biblia documenta las palabras específicas que mantenían a Israel fuera de la Tierra Prometida:

Aquella noche toda la comunidad israelita se puso a gritar y a llorar. En sus murmuraciones contra Moisés y Aarón, la comunidad decía:

¡Cómo quisiéramos haber muerto en Egipto! ¡Más nos valdría morir en este desierto! ¿Para qué nos ha traído el Señor a esta tierra? ¿Para morir atravesados por la espada, y que nuestras esposas y nuestros niños se conviertan en botín de guerra? ¿No sería mejor que volviéramos a Egipto? Y unos a otros se decían: ¡Escojamos un cabecilla que nos lleve a Egipto! (Números 14:1-4 NVI).

¿Lo viste? El pueblo murmuraba contra Moisés y Aarón. Murmuraciones son una señal externa de incredulidad. Cuando murmuras contra tus circunstancias o contra tus líderes espirituales, murmuras en realidad contra Dios. Eso revela una falta de confianza en la bondad de Dios, Su amor, Su provisión y el liderazgo que tiene sobre tu vida.

Hay muchos creyentes hoy que han caído en esta trampa del enemigo. Cuando tienen problemas con sus finanzas, sus familias o en el trabajo, en vez de confiar en Dios, ellos empiezan a murmurar. Tal vez no de manera audible, pero en sus corazones están diciendo:

¿Por qué Dios ha permitido que esto me haya pasado? Estoy harto de nunca tener el dinero suficiente para satisfacer mis necesidades. ¿Por qué no me contesta Dios mis súplicas? ¿Se ha olvidado de mi?

En el empleo, ellos murmuran sobre la gran cantidad del trabajo que tienen. Se quejan de sus sueldos, las condiciones del empleo, y afirman que no se les tratan con justicia.

Los israelitas murmuraron a causa de deseos y apetitos de la carne. No quedaron satisfechos con el maná que Dios les dio. Estuvieron malagradecidos con lo que Dios les dio y añoraban el pescado, los melones, los puerros, las cebollas y el ajo que habían disfrutado en Egipto.

Preferirían ser esclavos, regresar a la vieja vida, en vez de obedecer a Dios.

Cuando murmuras, estás dudando de la provisión y del cuidado de Dios para ti. Moisés dijo a los israelitas “… Porque el Señor ha oído sus murmuraciones contra Él. Pues ¿qué somos nosotros? Sus murmuraciones no son contra nosotros, sino contra el Señor” (Éxodo 16:8 NBLH). 

Cuando te quejas y murmuras, no murmuras contra gente ni contra circunstancias. Murmuras contra Dios. Y sí, Él te oye. No solo te oye, sino que tus palabras de incredulidad te estorban para actuar con fe sobre Sus promesas.

Pablo usó el ejemplo de los israelitas para advertir a los corintios a no murmurar. Él dijo:

Ni murmuren contra Dios, como lo hicieron algunos y sucumbieron a manos del ángel destructor. Todo eso les sucedió para servir de ejemplo, y quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos (1 Corintios 10:10-11 NVI).

De la misma forma en la cual las murmuraciones mantuvieron a los israelitas fuera de la Tierra Prometida, las murmuraciones y las quejas te estorbarán la entrada a tu destino espiritual.

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