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Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Por la voluntad de Dios Colosenses 1:1a

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Uno de los argumentos por los que ignoramos ciertas cosas escritas en la Biblia es nuestra equivocada creencia de que no se aplican a nuestros días actuales. Un gran ejemplo es, cuando el apóstol Pablo escribe sus epístolas, se autodenomina como «apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios» Te dejo aquí algunas referencias para que las busques (Colosenses 1:1a; cf. también Efesios 1:1; 2 Timoteo 1:1; 1 Corintios 1:1; Gálatas 1:1).

Tú podrás decirme pastor usted no es un apóstol y yo tampoco lo soy. Así, ¿Cuál es la importancia sobre una declaración como esta para ti y para mí? Para responder esta pregunta debemos de considerar lo que el apóstol Pablo estaba pensando para él mismo.

Primero que nada, esta era una expresión típica de toda su visión teológica. Se hizo cristiano «por la voluntad de Dios». Su autoridad como apóstol es «por la voluntad de Dios». El poder de su ministerio, ya sea en la enseñanza o en la sanidad de los enfermos, es «por la voluntad de Dios». Es sólo «por la voluntad de Dios» (Romanos 15:32) que finalmente visitará Roma. Y todo lo demás que consiga antes de exhalar su último aliento es «por la voluntad de Dios».

Segunda cosa, necesitaba dejar claro a los colosenses (y a nosotros) que ellos (y nosotros) estamos obligados a escucharle. Los colosenses estaban siendo desviados por falsos maestros, y ciertamente no nos faltan hoy en día. Pero es Pablo, no ellos, quien habla con autoridad y sanción divina. Si es «por la voluntad de Dios» que Pablo habla en esta carta, entonces es «la voluntad de Dios» que prestemos atención y abracemos todo lo que dice en ella.

En resumen, Pablo no aspiraba, ni pedía, ni solicitaba el puesto (después de todo, hasta que fue capturado por la gracia de Dios en el camino de Damasco, estaba evidentemente contento y orgulloso de su estatus de fariseo venerado; Filipenses 3:4-6). Su ministerio como apóstol no llegó por nominación humana ni buscó la confirmación humana. Fue por iniciación, preparación y autentificación divina, es decir, «por la voluntad de Dios».

¿Qué tiene que ver esto con usted y conmigo? Todo. He aquí la razón. No es simplemente la autoridad apostólica de Pablo en el primer siglo, sino todas las cosas en todas nuestras vidas en cada momento en el siglo XXI que deben ser atribuidas a la «voluntad de Dios». El propio Pablo lo dejó claro en Efesios 1:11 cuando describió a Dios como el que «hace todas las cosas según el designio de su voluntad».

¿Lo has visto? ¡Todas las cosas! No sólo el ministerio de Pablo, sino también el tuyo. Pablo fue un apóstol «por la voluntad de Dios» mientras que algunos de ustedes son maestros de escuela «por la voluntad de Dios». Otros son amas de casa «por la voluntad de Dios» mientras que muchos son enfermeros, médicos, abogados, trabajadores de fábricas, vendedores, atletas o misioneros «por la voluntad de Dios».

La voluntad de Dios se extiende a tu vida, a tu vocación y a tu carrera no menos que a la de Pablo. Puede que la tuya no conlleve la autoridad espiritual de la suya, pero no es menos expresión de la capacidad y el llamado de Dios que le da a Pablo, Pedro, Juan o cualquiera a quien atribuyamos grandeza.

¿Te has detenido a reflexionar sobre el hecho de que lo que eres es «por la voluntad de Dios», así como lo que haces, dónde vives, cuánto posees, todo lo que logras? No hace falta decir que esto excluye tus actos pecaminosos y tu actitud rebelde y la falta de obediencia a las Escrituras. Por ejemplo, si la Escritura declara que «esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación: que os abstengáis de la inmoralidad sexual» (1 Tesalonicenses. 4:3), entonces no nos atrevemos a decir que la inmoralidad sexual (o cualquier otra violación de la Palabra) es «por voluntad de Dios».

Me llevo al menos dos cosas al saber que mi vida y mis logros y esfuerzos y dones y oportunidades son «por la voluntad de Dios».

En primer lugar, hay un elemento de seguridad en saber esto. La seguridad está en la comprensión de que mi vida no puede extenderse más allá de la gracia o la capacidad de Dios para redimir todas las cosas para su gloria y mi bien. Si todo es «por la voluntad de Dios» entonces puedo celebrar su presencia en mi vida y su mano en todo lo que busco hacer en obediencia a su Palabra.

La «voluntad» de Dios abarca, impregna e infunde todo lo que tú y yo seremos, haremos, diremos o pensaremos.

Esta experiencia de seguridad se extiende especialmente a los tiempos de prueba y dificultad. El sufrimiento por la justicia también es «por la voluntad de Dios». De hecho, Pablo declara que «se nos ha concedido» (es decir, se nos ha dado graciosamente) sufrir por causa de su nombre (Filipenses 1:29). Saber que tales experiencias no son casualidades o sucesos fortuitos, sino que están orquestadas «por la voluntad de Dios», es lo único que nos sostendrá en la hora de la prueba.

En segundo lugar, saber que Dios está obrando todas las cosas según el consejo de su voluntad imparte una dignidad no sólo al apostolado de Pablo, sino también a tu vida y ministerio, así como al mío. Dios valora lo que somos y lo que hacemos porque es el fruto de su voluntad que obra y orquesta todas las cosas para gloria y alabanza de su gracia en Cristo Jesús. No hay trabajo de segunda categoría ni ministerio inferior ni esfuerzo sin sentido cuando todo es «por la voluntad de Dios».

Es impresionante considerar mi esposa cambia los pañales «por la voluntad de Dios», y que yo estoy escribiendo estas palabras «por la voluntad de Dios», y que tú las estás leyendo «por la voluntad de Dios», y que todos nosotros estamos respirando simultáneamente «por la voluntad de Dios».

Por lo tanto, no pienses nunca que porque no seas un apóstol o un pastor o una figura pública con poder y prestigio eres menos producto de la voluntad de Dios o que de alguna manera estás al margen de lo que Él está haciendo en la conquista de su propósito redentor. Pon tu mano sobre tu corazón y tu mente y el fruto de tus labores, y sobre todo tu salvación en Jesucristo, y regocíjate de que todo es «por la voluntad de Dios».

6 COMENTARIOS

  1. Vivir y aceptar la «voluntad de Dios» en nuestras vidas, siempre nos traerá beneficios…

  2. Bendigo tu vida Pastor Carlos Vargas. Aprendí mucho del tema Por la voluntad de Dios. Que hagamos lo que hagamos entendamos que lo hacemos por voluntad de Dios, obviamente que sino hago su voluntad, estoy en contra de su voluntad y hago la mía. Tiene que morir mi voluntad y dejar solo que la voluntad de Dios opere. Bendiciones desde Guatemala.

  3. Amén, Dios lo bendiga grandemente y gracias por esta bendita palabra que Dios pone en su corazón para compartir.

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