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5 Terribles Errores De Las Iglesias Pequeñas

¿Cuáles son los mayores errores que algunas de las iglesias pequeñas practican?

Una realidad muy profunda para ser observada en las iglesias del Señor, es que existen diferentes tamaños de iglesias, las cuales cumplen trabajos y se enfrentan, a retos diferentes. Hay personas que piensan que iglesias pequeñas son versiones menores de las iglesias grandes, y esto no es verdad.

Cada iglesia, independientemente de su tamaño, tiene un grande valor para Dios. Todos los tamaños de iglesia del Señor cumplen diferentes trabajos y funciones en el cuerpo de Cristo. Así mismo, enfrentan retos distintos y son propensas a equivocarse de múltiples formas.

Aquí hay 5 errores que es probable que cometan más las iglesias pequeñas que las grandes. Cuanto más pequeñas, más propensas son a este tipo de problemas.

1) Aferrarse a tradiciones que paralizan

Algunas tradiciones hacen fuerte a una iglesia, otras les quitan las fuerzas hasta destruirlas.

Otras tradiciones que en un pasado nos hacían fuertes acabarán debilitándonos si nos agarramos a ellas más allá del tiempo correcto.

Algunas iglesias necesitan hacerse una pregunta consiente: ¿qué es más importante para la iglesia? ¿Aferrarnos a tradiciones que están matando a nuestra iglesia, o dejar ir algunas tradiciones para salvar la iglesia?

No, no me refiero a los principios bíblicos. Porque sin fundamentos, ¿qué pueden hacer los justos? Sin estos fundamentos o principios no podríamos ser una iglesia. Pero todo lo que no sea así, no debe ser considerado como fundamental.

2) Pobre Planificación o Ningún Plan Para Realizar

No hace mucho tiempo, estuve conversando con el pastor que estaba por cerrar la iglesia. Aunque él estaba muy feliz con sus planes para levantarla, así que le pedí que me enviara un esquema de esos planes. ¿Sabes qué me envió? Un calendario de 7 meses con reuniones con la junta de la iglesia.

Reunir a la junta de la iglesia para momentos de oración, elaboración de planes y evaluación es una parte importante del proceso. Pero tener más reuniones es un pobre sustituto de tener un plan.

En otra oportunidad, un pastor que pasaba por la misma situación, me envió una lista con una serie de sus prédicas. Ahora, yo se que predicar en serie es muy bueno, pero no debemos cambiar una serie de sermones por un plan efectivo para levantar la iglesia. Así también, las reuniones con la junta de la iglesia, pueden ser partes del plan, pero no pueden ser el plan en sí mismo.

En un reciente audio que escuche de Thom Rainer sobre el replantar iglesias muertas, el pastor Mark Clifton dijo que las iglesias en crisis «generalmente valoran el proceso de decisión sobre el resultado de la decisión». Las iglesias saludables dan prioridad a los resultados. Esto es fuerte y profundo, porque mal aplicado, puede destruir una iglesia.

Un plan incluye una hoja de ruta sobre cómo llegar desde donde se está ahora, al lugar deseado. Es claro, ese plan cambiará a medida que cambien las circunstancias, por lo que la capacidad de adaptación y cambio debe estar incorporada al plan. Pero, repitiendo el antiguo proverbio, quien no planifica, planifica su fracaso.

3) No Se Valora El Progreso Y Mucho Menos Se Evalúa

Cuanto más pequeña es la iglesia, más difícil es medir la eficacia por medio de los números.

Pero eso no significa que no podamos o debamos evaluar nuestra efectividad de alguna manera.

Después de que Jesús envió a los 70, los reunió y les preguntó cómo había ido su misión. Luego les dijo cómo evaluar su eficacia (Lucas 10).

Cada vez que realizamos cualquier obra ministerial, debemos reunir al liderazgo de la iglesia para evaluar con las siguientes preguntas:

¿Qué salió bien?
¿Qué salió mal?
¿Por qué salió bien?
¿Por qué salió mal?
¿Qué hacer para mejorar la siguiente vez?

Es difícil hacer este tipo de evaluaciones con las cosas no van bien, pero es muy necesario para la salud del ministerio.

4) Un Fuerte Enfoque Hacia Dentro De La Iglesia

Muchas iglesias que están muriendo, mueren por causa de muchos años de conflictos intensos. Pero algunas iglesias se sorprenden de porque están muriendo debido a que las personas que permanecen están muy bien juntas entre ellas.

«La predicación es muy buena, el culto es poderoso y la comunión es muy profunda», es lo que dicen, pero casi siempre solo lo sienten así los que ya pertenecen a ese grupo.

Quiero compartir contigo la siguiente afirmación: «Si tu iglesia no está dispuesta a cambiar por los no creyentes que vienen a tu iglesia, no vendrán». Esto es duro, pero es cierto. Cuando un grupo es pequeño, cada persona tiene un gran impacto.

Sí, tenemos que estar dispuestos a permitir que nos cambien, no solamente esperar que nosotros los cambiemos a ellos. De hecho, cuanto más pequeña es la iglesia, más se cumple esto, porque en un grupo más pequeño cada persona tiene un mayor impacto.

Si no estamos dispuestos a escuchar y adaptar nuestros métodos (pero no los principios) en función de las necesidades cambiantes de la comunidad que nos rodea, nos verán cada vez más fríos, distantes e irrelevantes para ellos.

No, la iglesia nunca debe abandonar a los santos que la construyeron y la apoyan, pero si todo lo que hacemos es un amontonamiento santo, dejaremos de ser una luz en medio de la oscuridad.

5) Mucha Dependencia del pastor en lugar de hacer discípulos

Cuanto más pequeña sea la iglesia, más debemos luchar contra la expectativa de que el pastor debe hacer el ministerio por los miembros. En cambio, debemos seguir el mandato bíblico de equipar a los miembros para que hagan la obra del ministerio (Efesios 4:11-12).

Ninguna iglesia puede sobrevivir si su ministerio no crece más allá de la capacidad del pastor. Necesitamos ampliar nuestra base ministerial equipando e involucrando a todos.

Hazte la siguiente pregunta: ¿cuál es la mejor manera de evitar el agotamiento del pastor? La respuesta: Equipar a los santos.

¿Cuál Es El Significado De Esta Lista de Errores? Lo Que Esta Lista No Es:

Antes de concluir, quiero asegurarme de que nadie se vaya pensando algo que no pretendo decir con esta lista, específicamente con estos cinco posibles malentendidos.

Primero, esta lista no es exhaustiva. Ninguna lista debería serlo.

Segundo, ninguno de estos errores es inevitable, por más pequeña que sea la iglesia.

Tercero, estas no son necesariamente las razones por las que una iglesia se mantiene pequeña. Por lo tanto, si su iglesia es pequeña y no comete ninguno de estos errores, ¡excelente!

El crecimiento numérico no es la meta de la iglesia. La salud de la iglesia si lo es.

En cuarto lugar, corregir estos errores puede no traer crecimiento numérico. Hay muchas iglesias pequeñas, sanas, misioneras y estratégicas que no tienen ninguno de estos problemas, pero aun así encuentran que su mayor contribución a Cristo y a su iglesia viene en un envase de menor tamaño.

Nuevamente, el crecimiento numérico de la iglesia no es la meta. La salud de la iglesia si lo es. A veces esa salud producirá crecimiento numérico, a veces no.

Al final de todo, las grandes iglesias no son perfectas. Es posible que estas iglesias no cometan los mismos errores, pero creo que cada una de ellas pasan por sus propios problemas y enfrentan sus grandes desafíos.

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