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¿Cómo No Debes Leer La Biblia? ¿Por qué Debo Leer La Biblia Con Una Visión De Relación?

¿Cómo Debo Leer La Biblia Correctamente?

Crecer en conocimiento es importante, pero el conocimiento sin una relación es peligroso. Ese fue uno de los grandes problemas que Jesús tuvo con los fariseos. Ellos tenían conocimiento bíblico, pero su corazón estaba lejos de Dios. En ellos se aplicaba lo que dice el libro de Isaías:

Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está LEJOS DE mí, y su temor DE mí no es más que un mandamiento DE hombres que les ha sido enseñado (Isaías 29:13).

Una de las grandes malas prácticas pastorales es leer la Biblia solo para la preparación del sermón. Como pastor predico casi todas las semanas, y si tú eres pastor, siempre estarás buscando nuevo contenido para tu próxima enseñanza. Por esta razón, uno de los grandes desafíos para un pastor es leer la Biblia diariamente, en lugar de simplemente leerla como un pastor en busca de recursos para la prédica del domingo.

Hoy quiero compartir con ustedes una práctica que ha sido muy útil en mí caminar cristiano. Nací y crecí en un hogar católico tradicional donde se intentaba cumplir la ley de Dios, y las ordenanzas de la iglesia católica. Años después mi mamá encontró a Cristo y él transformó su vida con abundancia de paz. Así que mamá predico en casa a toda la familia y con grandes resultados. Yo soy uno de los frutos de la oración y la predicación de mi madre.

Casi todos en casa fueron ganados a Cristo por mi mamá. Después de esto, había un gran respeto en casa por la Palabra de Dios. Y aprendí que la palabra de Dios es la verdad y la Biblia es inspirada, infalible e inerrante.

Confieso que los primeros años de mi vida, me acerque a la Biblia de manera informativa, no relacional. Hoy, mi manera de leer la Biblia cambio con el tiempo. Ahora, cuando me acerco a la Biblia de forma informativa, mi objetivo es elevar mi conocimiento. Pero cuando me acerco a la Biblia relacionalmente, mi objetivo es elevar mi confianza y amor por Dios.

Crecer en conocimiento es importante, pero el conocimiento sin una relación (amor) es muy peligroso. Ese fue el mayor problema que Jesús tuvo con los fariseos. Tenían conocimiento bíblico, pero su corazón estaba frío en la ley y lejos de Dios.

En los últimos años, cuando me siento con mi Biblia, trato de recordarme que no es solo un libro con grandes verdades e información precisa. Entiendo que detrás del libro, hay un Dios para mí que me ama. Sé que me reúno con el Dios del universo, no solamente leyendo un libro. Dios quiere una relación de amor conmigo, lo que hace que la Biblia sea diferente a cualquier otro libro jamás escrito.

«Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Hebreos 4:12).

La Palabra de Dios es viva y poderosa, porque Dios actúa en ella y a través de ella. Él da poder a Su Palabra y la aplica a mi vida.

Por eso, antes de empezar a leer la Escritura, suelo empezar con una sencilla oración… «Señor, hoy quiero encontrarme contigo y quiero profundizar en mi relación contigo. Entonces, háblame. Tu siervo te escucha». De esta forma no olvido que debo leer la Biblia de forma relacional, no solo de forma informativa. Como pastor, mi modo predeterminado es llegar a la Biblia buscando verdades que pueda utilizar en un sermón. La ironía es que puedo abrir mi Biblia buscando la verdad y en realidad estar desconectado relacionalmente del autor de la verdad.

Cuenta la historia que en una grande cena de ministros, había un pastor muy famoso. En ese momento se le pidió que leyera el Salmo 23. Él leyó el texto con mucho conocimiento, tanto que todos los reunidos estaban asombrados por su destreza. En esa misma cena, también se encontraba un viejo pastor, al cual también se le pidió que hablará del Salmo 23. Pero en vez de la gente quedar asombrada con la lectura del Salmo, la gente fue conmovida en el espíritu. Después del evento, alguien comento: El pastor famoso conocía el Salmo, y el viejo pastor conocía al pastor del Salmo.

No quiero ser un pastor que solo conozca el salmo. Quiero conocer profundamente en amor al pastor del Salmo.

Cuando mi mujer nos conocimos hace 15 años, yo estaba predicando y ella me hizo una entrevista después de la ministración. El problema era que yo vivía en Perú y ella en Brasil, a más de 5,000 kilómetros de distancia. Y era antes de los smartphones, solo existía el famoso MSN, el correo electrónico y el teléfono convencional es claro. Éramos más jóvenes y muy separados por la distancia, el idioma y las costumbres, pero estábamos enamorados y teníamos un profundo deseo de estar juntos el uno con el otro.

Así que, en un principio, yo monte un plan de acercamiento. Haríamos todo lo posible por vernos al menos 2 veces antes de casarnos. Luego, nos comunicaríamos por teléfono y chat todos los días. Eso era todo lo que podíamos hacer por la distancia. Casi todos los días necesitábamos escribirnos, escucharnos e interactuar. Durante más de un año, casi todos los días escribía un mensaje, una llamada a Regiane y ella me escribía a mí.

Cuando iba a mi correo electrónico cada mañana y veía su mensaje, nunca leía sus mensajes de una forma informativa. Siempre las leía de manera relacional. Tampoco nunca analice las palabras griegas de sus escritos. Nunca creé un estudio bíblico para enseñar. Simplemente sabia que allí, detrás de todas esas palabras, había una persona que me amaba y con la que tenía una relación de amor.

De esa manera deseo leer mi Biblia. Así que, en todos tus esfuerzos por hacer crecer tu iglesia y predicar poderosos sermones, no olvides buscar una relación de amor con Dios. Considero que algunos de nosotros necesitamos fervorosamente volver al primer amor. No olvidarnos nunca que nuestra prioridad es el Gran Mandamiento antes que la Gran Comisión.

Recuerdo a un viejo amigo, un grande evangelista del reino de Dios, que decía: 5+5+5= Éxito. 5 minutos de leer la palabra, 5 minutos de orar la palabra y 5 minutos de practicar la palabra de Dios. El amor se comprueba y se forja en la práctica.

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