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10 Versículos Bíblicos Que Recuerdo Todos Los Días Cuando Me Levanto

10 Versículos De La Biblia Que Tengo En Mi Memoria Cada Día Que Comienza

«Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien» (Josué 1:8).

La meditación de la palabra de Dios es básica e importante para todo discípulo de Jesús. Vivimos en tiempos peligrosos, es solo encender la televisión y ver lo que vivimos a diario. Por esta razón, meditar y confesar la palabra de Dios sobre nuestras vidas es de suma importancia. Cuando entramos en comunión con la palabra de Dios, oramos, y practicamos su verdad, veremos un crecimiento espiritual fuera de lo común. El meditar en la palabra guardará nuestro corazón contra las obras de la carne, así como el odio y la falta de perdón.

Miremos estos 10 versículos bíblicos en los cuales debemos meditar cada mañana para empezar el día en el poder de Dios. ¿Estás preparado?

La Verdad de que Soy un hijo de Dios

«El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios» (Romanos 8:16).

La belleza es fugaz y efímera, pero la realidad de ser un hijo de Dios no. La hermosura acaba y cada día que pasa se apaga, pero ser hijo de Dios será para siempre si nuestros nombres están en el libro de la vida del cordero. Nuestra posición de ser adoptados por hijos de Dios es más valiosa que nuestra belleza exterior. No importa el color de piel, el dinero que tengas, o donde naciste. Es un privilegio ser uno de los hijos de Dios. Así que no olvides tu relación diaria con el creador.

Soy una obra de Dios formidable y maravillosa

«Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien» (Salmo 139:14).

Hay mucha gente que se menosprecia a su mismo por diferentes motivos. Algunos por no tener padres, otros por no tener dinero, y algunos por haber nacido en una familia disfuncional. La verdad es que no podemos controlar el lugar donde nacimos, pero esto no importa. Dios te hizo de una manera formidable y maravillosa. Si en algún momento piensas que eres un accidente del destino, acuérdate como Dios te creo.

Vana Es La Hermosura

Proverbios 31:30 enseña: «Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada».

Todos queremos ser bonitos, pero el culto a la belleza física es una vanidad de la vida. Los jóvenes y mujeres cristianas deberían centrarse en quienes somos en Cristo, no en nuestra belleza física. Cuando nos centramos en Cristo y en nuestra relación con Él, nos fortalecemos y animamos. Ya no nos vamos a comparar con los estándares vacíos de belleza dictados por la sociedad. Es hora de liberarnos de los grilletes de la comparación y vivir libremente en nuestra propia libertad en Jesucristo. Una de las mejores maneras de andar en esta libertad es recordar quiénes somos en Jesús.

Soy Lleno del Espíritu de Dios

«No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu» (Efesios 5:18).

Cada mañana nos levantamos y tómanos una elección de como vivir ese día. Todos los días llenamos nuestras vidas con algo, ese «algo» es lo que saldrá de nosotros cuando entremos en contacto con las personas. La Biblia nos dice que debemos ser llenos de su Espíritu.

Las personas que no conocen de Dios beben vino para olvidar, nosotros bebemos del Espíritu para recordar. Las personas sin Jesús, beben para no sentir, nosotros para percibir y sentir el amor de Dios. La gente que bebe abusa del vino, cae y se golpea, nosotros somos guiados y guardados cuando somos llenos del Espíritu.

Así que, cada día te levantas, ¿eres lleno del Espíritu o te dejas guiar por la carne?

Soy Un Hacedor De La Palabra

«Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos» (Santiago 1:22).

La palabra de Dios significa mucho para los hijos de Dios. No nos limitamos a escuchar la palabra; nos esforzamos por hacer lo que la palabra manda. Aunque no aciertes siempre, Dios honra tu deseo de obedecer su palabra. Necesitamos recordar cada día esto a nosotros mismos. Puede que no seamos perfectos, pero estamos siendo perfeccionados y transformados a través de la palabra de Dios.

Oro Por Mis Enemigos

«Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen» (Mateo 5:44).

Este versículo me corta como un cuchillo cada vez que lo leo, pero estoy decidido a obedecerlo. Y estoy seguro de que tú también lo estás. Debemos recordar la importancia de orar por nuestros enemigos. No tenemos que tratar a nuestros enemigos como ellos nos tratan a nosotros. No tenemos que buscar venganza. No tenemos que tomar represalias. Podemos y debemos orar por ellos. Esta es una escritura importante para recordar hoy en día con tanto odio en el mundo. Ora por tus enemigos.

No Debo Por Nada Estar Afanoso

«Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias» (Filipenses 4:6).

Los hijos de Dios no tienen que estar ansiosos. Podemos descansar en Dios. Podemos confiar en Él y depender de Él. No tenemos que estresarnos por cualquier cosa que enfrentemos. De hecho, podemos caminar en una paz «…que sobrepasa todo entendimiento» (Filipenses 4:7).

Todas Las Cosas Me Ayudan A Bien

«Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados» (Romanos 8:28).

Los hijos de Dios pueden estar seguros de que la prueba que están enfrentando les ayudan a bien. Aunque la prueba sea dura, Dios puede usarla para producir buenos frutos. Debemos recordar esta escritura cada día, independientemente de la intensidad del obstáculo que estemos enfrentando y soportando.

¡Puedo Hacer Todas Las Cosas En Cristo!

«Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13).

Casi cada mes tengo la voluntad de hacer ejercicio y comer de forma saludable. Y casi todo mes desisto por alguna cosa. Cada vez que quiero rendirme y tirar la toalla, debo recordarme que puedo hacerlo. Cada vez que quieras abandonar, recuerda que puedes hacer cualquier cosa a través de Cristo que te fortalece.

Tengo Puesta La Armadura de Dios

«Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes» (Efesios 6:13).

El diablo está ocupado, pero Dios no nos ha dejado desprevenidos o indefensos. Dios es nuestro protector, y nos dice en Efesios 6:13-18 cómo combatir al enemigo. Debemos recordarnos a nosotros mismos todos los días para protegernos contra el diablo. No debemos bajar la guarda. Hay que recordar que cada día que pasa, debemos ponernos la armadura completa.

¿Y tú? ¿Qué cosas te recuerdas cada vez que te levantas? Comparte con nosotros tu experiencia en Dios y ayúdanos a edificar al cuerpo de Cristo con tu testimonio.

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