Deuteronomio 1 - Biblia de Jerusalén 1998

Moisés recuerda a Israel las promesas de Jehová en Horeb

1. Éstas son las palabras que dirigió Moisés a todo Israel al otro lado del Jordán, en el desierto, en la Arabá, frente a Suf, entre Parán, Tófel, Labán, Jaserot y Di Zahab.

2. Once son las jornadas desde el Horeb, por el camino del monte Seír, hasta Cades Barnea.

3. El año cuarenta, el día uno del undécimo mes, comunicó Moisés a los israelitas todo cuanto Yahvé le había mandado para ellos.

4. Después de haber derrotado a Sijón, rey de los amorreos, que moraba en Jesbón, y a Og, rey de Basán, que moraba en Astarot y en Edreí,

5. al otro lado del Jordán, en el país de Moab, comenzó Moisés a promulgar esta Ley, diciendo: .

6. Yahvé, nuestro Dios, nos habló así en el Horeb: "Ya habéis estado bastante tiempo en esta montaña.

7. ¡En marcha!, partid y entrad en la montaña de los amorreos, y en todas sus comarcas vecinas de la Arabá, la Montaña, la Tierra Baja, el Negueb y el litoral; en la tierra de Canaán y en el Líbano, hasta el río grande, el río Éufrates.

8. Mirad: Yo he puesto esa tierra ante vosotros; id a tomar posesión de la tierra que Yahvé juró dar a vuestros padres, Abrahán, Isaac y Jacob, y a sus descendientes."

Nombramiento de jueces

9. Yo os hablé entonces y os dije: "No puedo cargar con todos vosotros yo solo.

10. Yahvé, vuestro Dios, os ha multiplicado y sois ahora tan numerosos como las estrellas del cielo.

11. Que Yahvé, el Dios de vuestros padres, os aumente mil veces más todavía y os bendiga como ha prometido.

12. Pero ¿cómo voy a poder yo solo llevar vuestro peso, vuestra carga y vuestros litigios?

13. Escogeos entre vosotros hombres sabios, perspicaces y experimentados, de cada una de vuestras tribus, y yo los pondré al frente de vosotros."

14. Me respondisteis: "Está bien lo que propones."

15. Yo establecí a los jefes de vuestras tribus, hombres sabios y experimentados, y los constituí jefes vuestros: como jefes de millar, de cien, de cincuenta y de diez, y como oficiales para vuestras tribus.

16. Y di entonces esta orden a vuestros jueces: "Escuchad lo que haya entre vuestros hermanos y administrad justicia entre un hombre y su hermano o un forastero.

17. No hagáis en el juicio acepción de personas, escuchad al pequeño lo mismo que al grande, no tengáis miedo a ningún hombre, pues la sentencia es de Dios. El asunto que os resulte demasiado difícil, me lo remitiréis a mí, y yo lo oiré."

18. Yo os prescribí entonces todo lo que tenías que hacer.

Misión de los doce espías

19. Partimos, pues, del Horeb y atravesamos ese inmenso y temible desierto que habéis visto, camino de la montaña de los amorreos, como Yahvé nuestro Dios nos había mandado, y llegamos a Cades Barnea.

20. Yo os dije: "Ya habéis llegado a la montaña de los amorreos que Yahvé nuestro Dios nos da.

21. Mira: Yahvé tu Dios te ha puesto delante ese país. Sube a tomar posesión de él como te ha dicho Yahvé el Dios de tus padres; no tengas miedo ni te acobardes."

22. Pero todos vosotros os acercasteis a decirme: "Enviemos por delante hombres que exploren el país y nos den noticias sobre el camino por donde hemos de subir y sobre las ciudades en que podemos entrar."

23. Me pareció bien la propuesta y tomé de entre vosotros doce hombres, uno por tribu.

24. Partieron y subieron a la montaña; llegaron hasta el Valle de Escol y lo exploraron.

25. Tomaron en sus manos frutos del país, nos los trajeron, y nos informaron: "Buena tierra es la que Yahvé nuestro Dios nos da."

26. Pero vosotros os negasteis a subir; os rebelasteis contra la orden de Yahvé vuestro Dios,

27. y os pusisteis a murmurar en vuestras tiendas: "Por el odio que nos tiene nos ha sacado Yahvé de Egipto, para entregarnos en manos de los amorreos y destruirnos.

28. ¿Adónde vamos a subir? Nuestros hermanos nos han descorazonado al decir: Es un pueblo más numeroso y corpulento que nosotros, las ciudades son grandes y sus murallas llegan hasta el cielo. Y hasta anaquitas hemos visto allí."

29. Yo os dije: "No os asustéis, no tengáis miedo de ellos.

30. Yahvé vuestro Dios, que marcha al frente de vosotros, combatirá por vosotros, como visteis que lo hizo en Egipto,

31. y en el desierto, donde has visto que Yahvé tu Dios te llevaba como un hombre lleva a su hijo, a lo largo de todo el camino que habéis recorrido hasta llegar a este lugar."

32. Pero aun así ninguno de vosotros confió en Yahvé vuestro Dios,

33. que era el que os precedía en el camino y os buscaba lugar donde acampar, con el fuego durante la noche para alumbrar el camino que debíais seguir, y con la nube durante el día.

Dios castiga a Israel

34. Oyó Yahvé vuestras palabras y se encolerizó y juró de esta manera:

35. "Ni un solo hombre de esta generación perversa verá la tierra buena que yo juré dar a vuestros padres,

36. excepto Caleb, hijo de Jefoné: él la verá, y yo le daré a él y a sus hijos la tierra que ha pisado, porque siguió cabalmente a Yahvé."

37. Por culpa vuestra Yahvé se irritó también contra mí y me dijo: "Tampoco tú entrarás allá.

38. Será tu ayudante Josué, hijo de Nun, el que entrará. Dale ánimo, ya que él dará a Israel posesión de la tierra.

39. Pero vuestros pequeños, de los que dijisteis que iban a servir de botín, vuestros hijos que no distinguen todavía el bien del mal, sí entrarán allá; a ellos se la daré, y ellos la poseerán.

40. Y vosotros ahora, dad la vuelta y partid hacia el desierto por el camino del mar de Suf."

La derrota en Horma

41. Vosotros me respondisteis: "Hemos pecado contra Yahvé nuestro Dios. Subiremos y combatiremos como Yahvé nuestro Dios nos ha mandado." Ceñisteis cada uno vuestras armas y creisteis fácil subir a la montaña.

42. Pero Yahvé me dijo: "Diles: No subáis a combatir, porque no estoy yo en medio de vosotros, y así seréis derrotados por vuestros enemigos."

43. Yo os lo dije, pero vosotros no me escuchasteis; fuisteis rebeldes a la orden de Yahvé y tuvisteis la osadía de subir a la montaña.

44. Los amorreos, habitantes de esa montaña, salieron a vuestro encuentro, os persiguieron como lo hubieran hecho las abejas, y os derrotaron desde Seír hasta Jormá.

45. A vuestro regreso llorasteis ante Yahvé, pero Yahvé no escuchó vuestra voz ni os prestó oídos.

46. Por eso tuvisteis que permanecer en Cades largo tiempo: todo ese tiempo que habéis estado allí.