Eclesiastés 1 - Biblia de Jerusalén 1998

Todo es vanidad

1. Palabras de Cohélet, hijo de David, rey de Jerusalén.

2. ¡Vanidad de vanidades! - dice Cohélet -, ¡vanidad de vanidades, todo es vanidad!

3. ¿Qué saca el hombre de toda la fatiga con que se afana bajo el sol?

4. Una generación va, otra generación viene; pero la tierra permanece donde está.

5. Sale el sol, se pone el sol; corre hacia su lugar y de allí vuelve a salir.

6. Sopla hacia el sur el viento y gira al norte; gira que te gira el viento, y vuelve el viento a girar.

7. Todos los ríos van al mar y el mar nunca se llena; al lugar donde los ríos van, allá vuelven a fluir.

8. Todas las cosas cansan. Nadie puede decir que no se cansa el ojo de ver ni el oído de oír.

9. Lo que fue, eso será; lo que se hizo, eso se hará. Nada nuevo hay bajo el sol.

10. Si de algo se dice: "Mira, eso sí que es nuevo", aun eso ya sucedía en los siglos que nos precedieron.

11. No hay recuerdo de los antiguos, como tampoco de los venideros quedará memoria entre los que después vendrán.

La experiencia del Predicador

12. Yo, Cohélet, he sido rey de Israel en Jerusalén.

13. Me he aplicado con interés a investigar y explorar con sabiduría cuanto acaece bajo el cielo. ¡Mal oficio éste que Dios encomendó a los humanos para que en él se ocuparan!

14. He observado cuanto sucede bajo el sol y he visto que todo es vanidad y atrapar vientos.

15. Lo torcido no puede enderezarse, lo que falta no se puede contar.

16. Me dije para mis adentros: Tengo una sabiduría grande y extensa, mayor que la de todos mis predecesores en Jerusalén; con mi reflexión he adquirido enorme sabiduría y ciencia.

17. He reflexionado para conocer la sabiduría y el saber, la locura y la necedad, y he comprendido que aun esto mismo es atrapar vientos,

18. pues: Donde abunda sabiduría, abundan penas, quien acumula ciencia, acumula dolor.