Hechos 1 - Biblia de Jerusalén 1998

La promesa del Espíritu Santo

1. El primer libro lo dediqué, Teófilo, a todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el principio

2. hasta el día en que, después de haber dado instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había elegido, fue levantado a lo alto.

3. A estos mismos, después de su pasión, se les presentó dándoles pruebas de que vivía, dejándose ver de ellos durante cuarenta días y hablándoles del Reino de Dios.

4. Mientras estaba comiendo con ellos, les ordenó: "No os vayáis de Jerusalén, sino aguardad la Promesa del Padre, que oísteis de mí:

5. Porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de pocos días."

La ascensión

6. Ellos, en cambio, habiéndose reunido, le preguntaron: "Señor, ¿es en este momento cuando le vas a restablecer el Reino a Israel?"

7. Él les contestó: "No es cosa vuestra conocer el tiempo y el momento que el Padre ha fijado con su propia autoridad;

8. al contrario, vosotros recibiréis una fuerza, cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, y de este modo seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra".

9. Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos.

10. Como ellos estuvieran mirando fijamente al cielo mientras él se iba, se les presentaron de pronto dos hombres vestidos de blanco

11. que les dijeron: "Galileos, ¿por qué permanecéis mirando al cielo? Este Jesús, que de entre vosotros ha sido llevado al cielo, volverá así tal como le habéis visto marchar al cielo".

Elección del sucesor de Judas

12. Entonces se volvieron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que está próximo a Jerusalén, la distancia de un camino sabático.

13. Y cuando llegaron, subieron a la estancia superior, donde vivían, Pedro y Juan; Santiago y Andrés; Felipe y Tomás; Bartolomé y Mateo; Santiago el de Alfeo, Simón el Zelota y Judas de Santiago.

14. Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, y de María la madre de Jesús, y de sus hermanos.

15. Uno de aquellos días Pedro, puesto en pie ante los hermanos - ya que el número de personas congregadas con el mismo propósito era de unas ciento veinte - les dijo:

16. "Hermanos, era preciso que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, había anunciado ya acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús.

17. Porque era uno de los nuestros y obtuvo un puesto en este ministerio.

18. Éste, pues, con la paga de su crimen compró un campo y cayendo de cabeza, reventó por medio y todas sus entrañas se esparcieron.

19. Y todos los habitantes de Jerusalén lo conocieron, hasta el punto que llamaron aquel terreno, en su lengua, Haqueldamá, es decir: "Campo de sangre".

20. Pues está escrito en el libro de los Salmos: Quede su majada desierta y no haya quien habite en ella. Y también: Que otro ocupe su cargo.

21. "Por tanto, es preciso que uno de los hombres que anduvieron con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús convivió con nosotros,

22. a partir del bautismo de Juan hasta el día en que fue llevado de entre nosotros al cielo, uno de ellos tiene que ser con nosotros testigo de su resurrección."

23. Presentaron a dos: a José, llamado Barsabás, por sobrenombre Justo, y a Matías.

24. Entonces oraron así: "Tú, Señor, que conoces el corazón de todos, muéstranos a cuál de estos dos has elegido,

25. para ocupar en el ministerio del apostolado el puesto del que Judas desertó para irse a su propio puesto."

26. Les repartieron las suertes y la suerte cayó sobre Matías, que fue agregado al número de los doce apóstoles.