2 Reyes 2 - Biblia Castilian 2003

Eliseo sucede a Elías

1. Determinó Yahveh arrebatar al cielo a El as en un torbellino. El as y Eliseo hab an salido de Guilgal.

2. Y dijo El as a Eliseo: "Quédate aqu, porque Yahveh me env a hacia Betel". Pero Eliseo respondió: "¡Por vida de Yahveh y por tu vida, que no te abandonaré!". Bajaron, pues, a Betel.

3. Los hijos de los profetas que hab a en Betel salieron al encuentro de Eliseo y le dijeron: "¿No sabes tú que Yahveh quiere arrebatar hoy a tu se or por encima de tu cabeza?". Él respondió: "S, también yo lo sé. Pero callad".

4. Y El as dijo a Eliseo: "Quédate aqu, porque Yahveh me env a a Jericó". Pero él respondió: "¡Por vida de Yahveh y tu vida, que no te abandonaré!". Y llegaron a Jericó.

5. Los hijos de los profetas residentes en Jericó se acercaron a Eliseo y le dijeron: "¿No sabes tú que Yahveh quiere arrebatar hoy a tu se or por encima de tu cabeza?". Respondió él: "S; también yo lo sé. Pero callad".

6. Le dijo luego El as: "Quédate aqu, porque Yahveh me env a al Jordán". Pero él respondió: "¡Por vida de Yahveh y por tu vida, que no te abandonaré!". Y siguieron caminando los dos.

7. Les segu an cincuenta hombres de entre los hijos de los profetas, que se pararon a cierta distancia frente a ellos, cuando ellos dos se detuvieron junto al Jordán.

8. El as tomó su manto, lo plegó y golpeó con él las aguas, que se dividieron a un lado y a otro, y pasaron los dos a pie enjuto.

9. Cuando hab an pasado, dijo El as a Eliseo: "Pide lo que quieras que yo haga por ti antes de que yo sea arrebatado de tu lado". Respondió Eliseo: "Que yo tenga doble parte en tu esp ritu".

10. Respondió El as: "Cosa dif cil has pedido. Con todo, si me ves cuando yo sea arrebatado de tu lado, lo tendrás; en caso contrario, no lo tendrás".

11. Segu an ellos caminando y conversando, cuando apareció un carro de fuego, con caballos también de fuego, que se interpuso entre los dos. Y El as subió al cielo en un torbellino.

12. Eliseo lo ve a y gritaba: "¡Padre m o, padre m o, carros y caballer a de Israel!" Y ya no lo vio más. Entonces tomó sus vestidos y los rasgó en dos partes.

13. Recogió también el manto de El as, que se le hab a ca do de encima, se volvió y se detuvo a orillas del Jordán.

14. Tomó el manto de El as que se le hab a ca do de encima y golpeó con él las aguas, diciendo: "¿Dónde está Yahveh, Dios de El as?". Y al golpear las aguas, éstas se dividieron a un lado y a otro, y pasó Eliseo.

15. Viéronlo los hijos de los profetas de Jericó, que estaban a alguna distancia, y dijeron: "El esp ritu de El as está sobre Eliseo". Fueron a su encuentro y se postraron en tierra ante él.

16. Luego le dijeron: "Mira, entre tus siervos hay cincuenta hombres valerosos; deja que vayan a buscar a tu se or, no sea que el esp ritu de Yahveh lo haya tomado y lo haya arrojado en algún monte o algún valle". Él les respondió: "¡No los enviéis!".

17. Pero tanto porfiaron que les dijo: "Enviadlos". Enviaron a aquellos cincuenta hombres, que estuvieron buscándolo durante tres d as, pero no lo hallaron.

18. Volviéronse luego a Eliseo, que estaba ya en Jericó, y éste les dijo: "¿No os hab a dicho yo que no fuerais?".

19. La gente de la ciudad dijo a Eliseo: "Mira: el emplazamiento de la ciudad es bueno, como mi se or puede ver; pero las aguas son malas y la tierra estéril".

20. Él contestó: "Traedme una escudilla nueva y poned sal en ella". Y se la trajeron.

21. Se dirigió él luego hacia el manantial de las aguas y arrojó en él la sal, al tiempo que dec a: "As habla Yahveh: voy a sanear estas aguas, para que nunca más salga de ellas muerte ni esterilidad".

22. Y las aguas quedaron saneadas hasta el d a de hoy, según la palabra que Eliseo hab a pronunciado.

23. Desde aqu subió a Betel. Y cuando sub a por el camino, salieron unos rapazuelos de la ciudad, que se burlaban de él, diciéndole: "¡Sube, calvo; sube, calvo!".

24. Se volvió para atrás, los miró y los maldijo en nombre de Yahveh. Y al momento salieron del bosque dos osos y despedazaron a cuarenta y dos de los muchachos.

25. De aqu se fue al monte Carmelo, de donde se volvió a Samar a.

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