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Ester 1 - Biblia Castilian 2003

La reina Vasti desafía a Asuero

1. (1a) El a o segundo del reinado de Artajerjes el Grande, el d a primero del mes de nisán, tuvo un sue o Mardoqueo hijo de Ya r, hijo de Seme, hijo de Quis, de la tribu de Benjam n. (1b) Mardoqueo era un jud o que viv a en la ciudad de Susa, personaje muy importante, que serv a en el palacio del rey. (1c) Era de los deportados que Nabucodonosor, rey de Babilonia, hab a llevado de Jerusalén con Jecon as, rey de Judea. (1d) Y éste fue su sue o. Hab a gritos y alboroto, truenos y terremotos, temblor en la tierra. (1e) Y en esto dos grandes dragones avanzaron, uno y otro dispuestos a luchar, y lanzaron un gran rugido. (1f) A su rugido, todas las naciones se aprestaron para la guerra, para combatir contra la nación de los justos. (1g) Fue un d a de tinieblas y de oscuridad, de tribulación y de angustia, de estrago y de gran perturbación sobre la tierra. (1h) Toda la nación de los justos se turbó por miedo a tantos males; se dispon an a morir y clamaron a Dios. (1i) A su clamor, nació como de una peque a fuente un gran r o, agua en abundancia. (1k) La luz y el sol se levantaron; los humildes fueron ensalzados y devoraron a los revestidos de gloria. (1l) Cuando despertó Mardoqueo, ten a profundamente grabado el sue o y se empe ó a toda costa, hasta llegada la noche, en desentra ar su sentido y lo que Dios se propon a hacer. (1m) Mardoqueo viv a en el palacio con Gabat y Tarra, los dos eunucos del rey que custodiaban el palacio. (1n) All tuvo noticia de sus planes, descubrió sus proyectos y averiguó que se preparaban para poner sus manos sobre el rey Artajerjes. Entonces los denunció al rey. (1o) El rey mandó interrogar a los dos eunucos, que después de haberlo confesado, fueron llevados al suplicio. (1p) Para memoria de ello, el rey mandó poner estos hechos por escrito, y también Mardoqueo escribió sobre estos sucesos. (1q) El rey dio orden de que Mardoqueo desempe ase un cargo en el palacio y le dio regalos por su actuación. (1r) Pero Amán, hijo de Hamdatá, del pa s de Agag[, que gozaba del favor del rey, buscó la manera de hacer da o a Mardoqueo y a su pueblo por el asunto de los dos eunucos del rey. Sucedió en tiempos de Asuero, aquel Asuero que reinó desde la India hasta Etiop a sobre ciento veintisiete provincias,

2. que en aquellos d as, mientras el rey Asuero se sentaba en su trono real, en la ciudadela de Susa,

3. el a o tercero de su reinado, dio un fest n a todos sus grandes y servidores: a los jefes del ejército de Persia y de Media, a los gobernadores y a la nobleza de las provincias, que se reunieron en su presencia.

4. Les mostró la riqueza de su gloria regia y el brillo de su magn fica grandeza durante muchos d as; durante ciento ochenta d as.

5. Transcurridos estos d as, el rey dio a todo el pueblo que habitaba en la ciudadela de Susa, desde el mayor hasta el menor, un fest n por espacio de siete d as en la explanada de los jardines del palacio real.

6. Lienzos blancos y morados pend an sujetos con cordones de lino y de púrpura a anillas de plata y a columnas de mármol; divanes de oro y plata se extend an sobre un pavimento de pórfido, de mármol, de alabastro y de mosaico.

7. Las bebidas se serv an en vasos de oro de formas diversas, y el vino ofrecido por el rey corr a en abundancia conforme a la liberalidad regia.

8. La bebida se daba por disposición del rey, pero a nadie se le obligaba, pues as lo hab a mandado el rey a todos los intendentes de su palacio, para que cada cual siguiera sus propios deseos.

9. También la reina Vast dio un fest n para las mujeres en el palacio del rey Asuero.

10. El d a séptimo, alegre el corazón del rey por el vino, mandó a Mehumán, a Bizetá, a Jarboná, a Bigtá, a Abagtá, a Zetar y a Carcás, los siete eunucos que estaban al servicio del rey Asuero,

11. que trajeran a su presencia a la reina Vast, con la corona real, para mostrar a los pueblos y a los grandes su belleza, pues era realmente muy hermosa.

12. Pero, en contra de la orden del rey transmitida por medio de los eunucos, la reina Vast se negó a acudir. El rey se enojó mucho y la ira se encendió en él.

13. Interrogó el rey a los sabios conocedores de los tiempos, pues tal era la costumbre del rey con todos los conocedores de la ley y del derecho.

14. Entre ellos, los más allegados eran Carsená, Setar, Admatá, Tarsis, Meres, Marsená y Memucán, siete grandes de Persia y de Media, que asist an al rey y ocupaban los primeros puestos en el reino.

15. "Según la ley, ¿qué se debe hacer con la reina Vasti, por no haber ejecutado la orden del rey Asuero transmitida por medio de los eunucos?"

16. Contestó Memucán en presencia del rey y de los grandes: "No sólo contra el rey ha faltado la reina Vast, sino contra todos los grandes, contra todos los pueblos que hay en todas las provincias del rey Asuero.

17. Porque la acción de la reina se divulgará entre todas las mujeres, y menospreciarán a sus maridos cuando se diga: "El rey Asuero mandó traer a su presencia a la reina Vast, pero ella no fue"".

18. Y desde ahora en adelante, las princesas de Persia y de Media que se enteren de la acción de la reina se la contarán a todos los grandes del rey, y habrá muchos desprecios y enojos.

19. Si al rey le parece bien, que ordene publicar un edicto real, que ha de inscribirse entre las leyes de Persia y de Media para que no sea derogado, y que en él se diga que Vast no comparezca más en presencia del rey Asuero y que el rey da su dignidad de reina a otra mejor que ella.

20. El edicto que el rey dé será conocido en todo su reino, aunque es inmenso; y as, todas las mujeres honrarán a sus maridos, desde el mayor hasta el menor".

21. Esta propuesta pareció bien al rey y a los grandes y el rey actuó en conformidad con la sugerencia de Memucán.

22. Entonces el rey envió cartas a todas las provincias, a cada provincia según su escritura, y a cada pueblo según su lengua, para que fueran los maridos quienes mandaran en su casa y en ella se hablara la lengua de su pueblo. Después de estos sucesos, cuando se apaciguó la ira del rey Asuero, se acordó de Vast, de lo que ella hab a hecho y de lo que él hab a decretado respecto de ella.