Job 42 - Biblia Castilian 2003

Confesión y justificación de Job

1. Respondió entonces Job a Yahveh:

2. "Reconozco que todo lo puedes y que nada te resulta irrealizable.

3. Soy yo el que oscurece tus planes con razones vac as de sentido. S; he hablado de lo que no entend a, de maravillas que me superan y que ignoro.

4. Escúchame, perm teme que hable yo te preguntaré, y tú me ense arás.

5. Tan sólo de o das te conoc a yo pero ahora mis ojos te ven.

6. Por eso me retracto y me arrepiento, echándome polvo y ceniza".

7. Después que Yahveh dijo a Job estas palabras, se dirigió a Elifaz de Temán: "Se ha encendido mi cólera contra ti y contra tus dos amigos, porque no habéis hablado rectamente de m, como mi siervo Job.

8. Tomad pues, siete becerros y siete carneros, acudid ante mi siervo Job y ofrecedlos por vosotros en holocausto. Mi siervo Job intercederá por vosotros y en atención a él no os castigaré por no haber hablado rectamente de m, como mi siervo Job".

9. Fueron, pues, Elifaz de Temán, Bildad de Suáj y Sofar de Naamat e hicieron cuanto les hab a mandado Yahveh. Y Yahveh prestó atención a Job.

Restauración de la prosperidad de Job

10. Tras haber intercedido Job por sus amigos, Yahveh restableció su situación y le devolvió el doble de cuanto antes hab a pose do.

11. Acudieron entonces a él todos sus hermanos y hermanas y todos sus antiguos conocidos. Comieron con él en su casa, le expresaron su condolencia y lo consolaron por todas las desventuras que Yahveh le hab a infligido. Cada uno le regaló una moneda de plata y un anillo de oro.

12. Yahveh bendijo la nueva vida de Job más aún que la primera. Job llegó a poseer catorce mil ovejas y seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.

13. Tuvo catorce hijos y tres hijas: a la primera le puso por nombre Paloma, a la segunda, Canela a la tercera, Estibina.

14. No hab a en toda la región mujeres más hermosas que las hijas de Job.

15. Y su padre les dio una parte de la heredad junto con sus hermanos.

16. Después de lo cual, Job vivió hasta los ciento cuarenta a os y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos hasta la cuarta generación.

17. Por fin, Job murió anciano y colmado de d as.