Versículos Bíblicos



Lucas 1 - Biblia Castilian 2003

Dedicatoria a Teófilo

1. En vista de que han sido muchos los que han acometido la tarea de componer un relato de los sucesos que se han cumplido entre nosotros,

2. según nos los han transmitido los que fueron desde el principio testigos oculares y luego servidores de la palabra,

3. también yo, después de haber investigado con exactitud todos esos sucesos desde su origen, me he determinado a escrib rtelos ordenadamente, ilustre Teófilo,

4. a fin de que conozcas bien la solidez de las ense anzas que has recibido.

Anuncio del nacimiento de Juan

5. En tiempos de Herodes, rey de Judea, hab a un sacerdote llamado Zacar as, del turno de Ab as. Su mujer era de la descendencia de Aarón y se llamaba Isabel.

6. Ambos eran realmente rectos ante Dios y llevaban una conducta intachable en conformidad con todos los mandamientos y órdenes del Se or.

7. Pero no ten an hijos, porque Isabel era estéril; además, eran ambos de avanzada edad.

8. Sucedió, pues, que, mientras él estaba de servicio delante de Dios, según el orden de su turno,

9. le tocó en suerte, conforme a la costumbre litúrgica, entrar en el santuario del Se or para ofrecer el incienso.

10. Y mientras ofrec a el incienso, todo el concurso del pueblo estaba orando fuera.

11. Entonces se le apareció un ángel del Se or, puesto en pie, a la derecha del altar del incienso.

12. Zacar as, al verlo, se sobresaltó y le invadió el temor.

13. Pero el ángel le dijo: "No temas, Zacar as; que tu oración ha sido escuchada: tu esposa Isabel te dará un hijo, al que llamarás Juan.

14. Será para ti motivo de gozo y alegr a, y muchos se alegrarán de su nacimiento.

15. Porque será grande a los ojos del Se or; jamás beberá vino ni bebida embriagante; estará lleno de esp ritu santo desde el seno de su madre;

16. hará que muchos hijos de Israel vuelvan al Se or, su Dios;

17. e irá delante de él con el esp ritu y el poder de El as, para reconciliar a los padres con los hijos y para que los rebeldes vuelvan a la sensatez de los rectos, a fin de preparar al Se or un pueblo bien dispuesto".

18. Entonces Zacar as dijo al ángel: "¿En qué conoceré esto? Porque yo ya soy viejo, y mi mujer de avanzada edad".

19. El ángel le contestó: "Yo soy Gabriel, el que está en la presencia de Dios; y he sido enviado para hablar contigo y anunciarte esta buena noticia.

20. Pero mira: te vas a quedar mudo y sin poder hablar hasta el d a en que se realicen estas cosas, por no haber cre do en mis palabras, que se cumplirán a su tiempo".

21. Entre tanto, el pueblo estaba esperando a Zacar as y se extra aba de que se entretuviera tanto dentro del santuario.

22. Cuando, por fin, salió, no pod a hablarles; y entonces comprendieron que hab a tenido en el santuario alguna visión. Él intentaba explicarse por se as, pues segu a mudo.

23. Y cuando terminaron los d as de su servicio litúrgico, regresó a su casa.

24. Después de aquellos d as, su esposa Isabel concibió. Estuvo cinco meses sin salir de casa y se dec a:

25. "As lo ha hecho el Se or conmigo, cuando le ha parecido bien acabar con mi descrédito ante la gente".

Anuncio del nacimiento de Jesús

26. En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado de parte de Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

27. a una virgen, desposada con un hombre de la casa de David, llamado José. El nombre de la virgen era Mar a.

28. Y entrando el ángel a donde ella estaba, la saludó: "¡Salve, plena de gracia! El Se or está contigo".

29. Al o r tales palabras, ella se turbó, preguntándose qué querr a significar este saludo.

30. Entonces el ángel le dijo: "No temas, Mar a; porque Dios te ha distinguido con su favor.

31. Mira: concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.

32. Éste será grande, será llamado Hijo del Alt simo, el Se or Dios le dará el trono de David, su padre,

33. reinará por los siglos en la casa de Jacob y su reinado no tendrá fin".

34. Pero Mar a preguntó al ángel: "¿Cómo va a ser eso, puesto que yo no conozco varón?".

35. El ángel le respondió: "El Esp ritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Alt simo te envolverá en su sombra; por eso, el que nacerá será santo, será llamado Hijo de Dios.

36. Y ah está tu parienta Isabel: también ella, en su vejez, ha concebido un hijo, y ya está en el sexto mes la que llamaban estéril.

37. Porque nada hay imposible para Dios".

38. Dijo entonces Mar a: "He aqu la esclava del Se or; hágase en m según tu palabra". Y el ángel se retiró de su presencia.

María visita a Elisabet

39. Por aquellos d as Mar a se puso en camino y se fue con presteza a una ciudad de la región monta osa de Judá.

40. Entró en casa de Zacar as y saludó a Isabel.

41. Apenas oyó Isabel el saludo de Mar a, el ni o saltó de gozo en su seno, ella quedó llena de esp ritu santo

42. y exclamó a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!

43. ¿Y de dónde a m esto: que la madre de mi Se or venga a m ?

44. Porque mira: apenas llegó a mis o dos tu saludo, el ni o saltó de gozo en mi seno.

45. ¡Bienaventurada tú, la que has cre do; porque se cumplirán las palabras que se te han anunciado de parte del Se or!".

46. Dijo entonces Mar a: "Canta mi alma la grandeza del Se or,

47. y mi esp ritu salta de gozo en Dios, mi salvador,

48. porque puso sus ojos en la humilde condición de su esclava. Y as, desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,

49. porque grandes cosas hizo en mi favor el Poderoso. Santo es su nombre,

50. y su misericordia se extiende de generación en generación para aquellos que le temen.

51. Desplegó el poder o de su brazo, dispersó a los engre dos en los proyectos de su corazón;

52. a los potentados derribó del trono, y elevó a los humildes;

53. a los hambrientos les colmó de bienes, y despidió a los ricos con las manos vac as.

54. Tomó bajo su amparo a su siervo Israel, acordándose de su misericordia,

55. como hab a prometido a nuestros padres, en favor de Abrahán y su linaje para siempre".

56. Mar a se quedó con ella unos tres meses y luego regresó a su casa.

Nacimiento de Juan el Bautista

57. Le llegó a Isabel el tiempo del alumbramiento y dio a luz un hijo.

58. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de la gran misericordia con que la hab a favorecido el Se or, se alegraron con ella.

59. A los ocho d as fueron a circuncidar al ni o y quer an ponerle el nombre de su padre: Zacar as.

60. Pero su madre intervino diciendo: "De ninguna manera; sino que se ha de llamar Juan".

61. Y le replicaron: "¡Pero si nadie hay en tu familia que lleve ese nombre!".

62. Preguntaron, pues, por se as a su padre cómo quer a que se le llamara.

63. Él pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre". Todos se quedaron admirados

64. y en aquel momento se le abrieron los labios, se le soltó la lengua y comenzó a hablar, bendiciendo a Dios.

65. Se apoderó de todos sus vecinos el temor y todas estas cosas se comentaban por toda la región monta osa de Judea;

66. cuantos las o an las grababan en su corazón y se preguntaban: "¿Pues qué llegará a ser este ni o?". Porque, efectivamente, la mano del Se or estaba con él.

Profecía de Zacarías

67. Entonces Zacar as, su padre, quedó lleno de esp ritu santo y profetizó diciendo:

68. " Bendito el Se or Dios de Israel, porque ha venido a ver a su pueblo y a traerle el rescate,

69. y nos ha suscitado una fuerza salvadora en la casa de David, su siervo,

70. como hab a prometido por boca de sus santos profetas desde tiempos antiguos:

71. salvarnos de nuestros enemigos, y de manos de todos aquellos que nos odian;

72. tener misericordia con nuestros padres, y acordarse de su santa alianza,

73. de aquel juramento que juró a nuestro padre Abrahán de concedernos

74. que, ya liberados de manos de enemigos, pudiéramos servirle sin temor,

75. en piedad y rectitud, en su presencia, por todos nuestros d as.

76. Y tú, ni o, has de ser profeta del Alt simo, porque irás delante del Se or a prepararle sus caminos,

77. para dar a su pueblo el conocer la salvación, mediante el perdón de sus pecados.

78. Por las entra as misericordiosas de nuestro Dios vendrá a visitarnos la aurora de lo alto,

79. para iluminar a los que yacen en tinieblas y sombra de muerte, y enderezar nuestros pasos por la senda de la paz".

80. El ni o crec a y su esp ritu se fortalec a; y moraba en lugares despoblados hasta el momento de manifestarse ante Israel.

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