Malaquías 1 - Biblia Castilian 2003

Amor de Jehová por Jacob

1. Oráculo. Palabra de Yahveh a Israel por medio de Malaqu as.

2. Yo os amo, dice Yahveh. Pero vosotros dec s: "¿En qué se nota que nos amas?". ¿No fue Esaú hermano de Jacob? - oráculo de Yahveh -. Pues yo amé a Jacob

3. y odié a Esaú: hice de sus montes un desierto y di su heredad a los chacales de la estepa.

4. Si Edom dijere: "Hemos sido arruinados, pero reconstruiremos las ruinas", as responde Yahveh Sebaot: "Ellos edificarán y yo demoleré; se les llamará "Territorio de impiedad" y "Pueblo contra el que Yahveh está airado para siempre"".

5. Vuestros ojos lo verán y diréis: "¡Grande es Yahveh, aun más allá de los confines de Israel!".

Jehová reprende a los sacerdotes

6. El hijo honra a su padre, y el siervo a su se or. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honor? Y si yo soy se or, ¿dónde está mi temor? Yahveh Sebaot os habla, sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Vosotros dec s: "¿En qué menospreciamos tu nombre?".

7. En que presentáis sobre mi altar alimentos mancillados. Vosotros replicáis: "¿En qué los hemos mancillado?". En que pensáis: "La mesa de Yahveh es despreciable".

8. Cuando presentáis en sacrificio un animal ciego, ¿no es un mal? Cuando presentáis uno cojo o enfermo ¿no es un mal? Ofrécelo, si no, a tu gobernador: ¿Quedará contento o te concederá su favor? - dice Yahveh Sebaot -.

9. Ahora, pues, invocad a Dios, para que se apiade de nosotros. Con tal don de vuestras manos, ¿concederá su favor a alguno de vosotros? - dice Yahveh Sebaot -.

10. ¡Ah, si hubiera alguno de vosotros que cerrara las puertas, para que no encendierais mi altar inútilmente! No tengo complacencia alguna en vosotros - dice Yahveh Sebaot -, ni me es grata la oblación de vuestras manos.

11. Porque desde el lugar por donde sale el sol hasta el lugar de su ocaso, mi nombre es grande entre las naciones; y en todo lugar, un sacrificio humeante, una oblación pura, se ofrece a mi nombre, porque grande es mi nombre entre las naciones - dice Yahveh Sebaot -.

12. Pero vosotros lo profanáis cuando dec s: "La mesa del Se or está contaminada y fruto despreciable es su alimento".

13. Dec s incluso: "¡Qué fastidio!", y me despreciáis - dice Yahveh Sebaot -. Cuando traéis animales robados o cojos y enfermos, y presentáis esa oblación ¿la aceptaré de vuestras manos con agrado? - dice Yahveh -.

14. Maldito el fraudulento que, teniendo en su reba o un macho sano, ofrecido en voto, sacrifica al Se or bestia lisiada. Yo soy el gran rey - dice Yahveh Sebaot -, y mi nombre es respetado en las naciones.

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