Santiago 5 - Biblia Castilian 2003

Contra los ricos opresores

1. Y ahora vosotros, los ricos, llorad a gritos por las calamidades que os van a sobrevenir.

2. Vuestra riqueza está podrida; vuestros vestidos consumidos por la polilla.

3. Vuestro oro y vuestra plata enmohecidos. Su moho dará testimonio contra vosotros y consumirá como fuego vuestras carnes. Habéis atesorado para estos d as que son los últimos.

4. Mirad: el jornal que habéis escamoteado a los obreros que segaron vuestros campos está clamando y los clamores de los segadores han llegado a los o dos del Se or de los ejércitos.

5. Habéis disfrutado en la tierra, os habéis entregado al placer, habéis cebado vuestros corazones para el d a de la matanza.

6. Habéis condenado, habéis matado al justo. Nada se os resiste.

Sed pacientes y orad

7. Tened, pues, paciencia, hermanos, hasta la parus a del Se or. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando pacientemente hasta recibir lluvias tempranas y tard as.

8. Tened paciencia vosotros también, fortaleced vuestro corazón, porque está cerca la parus a del Se or.

9. No os quejéis, hermanos, unos de otros, para no ser juzgados. Mirad que el juez está ya a la puerta.

10. Tomad, hermanos, por modelo de sufrimiento y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Se or.

11. Mirad cómo proclamamos dichosos a los que fueron constantes. Habéis o do hablar de la paciencia de Job y habéis visto el final que le dio el Se or, porque el Se or es compasivo y misericordioso.

12. Ante todo, hermanos m os, no juréis ni por el cielo ni por la tierra ni con ningún otro juramento. Que vuestro "s " sea "s ", y que vuestro "no" sea "no", para que no caigáis en juicio.

13. ¿Está mal alguno de entre vosotros? Que ore. ¿Está de buen ánimo? Que cante himnos.

14. ¿Está alguno enfermo? Haga llamar a los presb teros de la Iglesia, que oren sobre él y lo unjan con aceite en el nombre del Se or.

15. La oración de la fe salvará al enfermo, y el Se or hará que se levante, y si hubiese cometido pecados se le perdonarán.

16. Confesaos, pues, los pecados unos a otros; orad unos por otros para ser curados. La oración asidua del justo tiene mucho poder.

17. El as, de nuestra misma condición humana, oró con insistencia para que no hubiera lluvia, y no llovió sobre la tierra en tres a os y seis meses.

18. Y oró de nuevo, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo fruto.

19. Hermanos m os, si alguno de entre vosotros se desv a de la verdad y otro lo convierte,

20. sabed que quien convierte a un pecador de su errado camino se salvará de la muerte y cubrirá muchedumbre de pecados.

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