1 Juan 2 - Reina Valera 1865

Cristo, nuestro abogado

1. HIJITOS míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, un abogado tenemos para con el Padre, a Jesu Cristo el Justo:

2. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, mas también por los de todo el mundo.

3. Y por esto sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus mandamientos.

4. El que dice: Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él.

5. Mas el que guarda su palabra, el amor de Dios es verdaderamente perfecto en él: por esto sabemos que estamos en él.

6. El que dice que está en él, debe andar como él anduvo.

El nuevo mandamiento

7. Hermanos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo, que habéis tenido desde el principio: el mandamiento antiguo es la palabra que habéis oido desde el principio.

8. Otra vez os escribo un mandamiento nuevo, que es la verdad en él, y en vosotros; porque las tinieblas están pasando, y la verdadera luz ya alumbra.

9. El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, el tal aun está en tinieblas todavía.

10. El que ama a su hermano, está en la luz, y no hay escándalo en él.

11. Empero el que aborrece a su hermano, está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe donde se va; porque las tinieblas le han cegado los ojos.

12. Hijitos, os escribo que vuestros pecados os son perdonados por causa de su nombre.

13. Padres, os escribo que habéis conocido a aquel que es desde el principio. Mancebos, os escribo que habéis vencido al maligno. Hijitos, os escribo que habéis conocido al Padre.

14. Padres, os he escrito que habéis conocido al que es desde el principio. Mancebos, yo os escribí que sois fuertes, y que la palabra de Dios mora en vosotros, y que habéis vencido al maligno.

15. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

16. Porque todo lo que hay en el mundo, que es concupiscencia de la carne, y concupiscencia de los ojos, y soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo.

17. Y el mundo se pasa, y su concupiscencia; mas el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre.

El anticristo

18. Hijitos, ya es la postrera hora; y como vosotros habéis oido que el anticristo ha de venir, así también al presente han comenzado a ser muchos anticristos, por lo cual sabemos que ya es la postrimera hora.

19. Ellos salieron de entre nosotros, mas no eran de nosotros; porque si fueran de nosotros, hubieran cierto permanecido con nosotros; empero esto es para que se manifestase que todos no son de nosotros.

20. Mas vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.

21. No os he escrito, como si ignoraseis la verdad, mas como a los que la conocéis, y que ninguna mentira es de la verdad.

22. ¿Quién es mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? éste es el anticristo, que niega al Padre, y al Hijo.

23. Cualquiera que niega al Hijo, este tal tampoco tiene al Padre. (Empero) cualquiera que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.

24. Pues lo que habéis oido desde el principio, sea permaneciente en vosotros; porque si lo que habéis oido desde el principio fuere permaneciente en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo, y en el Padre.

25. Y esta es la promesa, la cual él nos prometió, que es vida eterna.

26. Estas cosas os he escrito tocante a los que os engañan.

27. Empero la unción que vosotros habéis recibido de él, mora en vosotros; y no tenéis necesidad que ninguno os enseñe; mas como la unción misma os enseña de todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como os ha enseñado, perseverád en él.

28. Y ahora, hijitos, perseverád en él; para que cuando apareciere, tengamos confianza, y no seamos confundidos por él en su venida.

29. Si sabéis que él es justo, sabéd también que cualquiera que hace justicia, es nacido de él.