1 Timoteo 1 - Reina Valera 1865

Salutación

1. PABLO, apóstol de Jesu Cristo por la ordenación de Dios Salvador nuestro, y del Señor Jesu Cristo, esperanza nuestra;

2. A Timoteo, verdadero hijo mío en la fé: Gracia, misericordia, y paz de Dios nuestro Padre, y de Cristo Jesús nuestro Señor.

Advertencia contra falsas doctrinas

3. Como te rogué, que te quedases en Efeso, cuando me partí para Macedonia, para que denunciases a algunos que no enseñen diversa doctrina:

4. Ni escuchen a fábulas y genealogías interminables, que dan cuestiones más bien que edificación de Dios, que es en la fé: así házlo.

5. Pues el fin del mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fé no fingida:

6. De lo cual apartándose algunos, se han desviado, dándose a discursos vanos:

7. Queriendo ser doctores de la ley, y no entendiendo ni lo que hablan, ni lo que afirman.

8. Mas sabemos que la ley es buena, si se usa de ella legítimamente:

9. Sabiendo que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos, y para los desobedientes, para los impíos y pecadores, para los malos y contaminados, para los matadores de padres y de madres, para los homicidas,

10. Para los fornicarios, para los que se contaminan con varones, para los ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros; y si hay alguna otra cosa contraria a la sana doctrina,

11. Conforme al evangelio glorioso del Dios bienaventurado, el cual a mí me ha sido encargado.

El ministerio de Pablo

12. Gracias doy al que me fortificó, a Cristo Jesús Señor nuestro, de que me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio:

13. Habiendo yo sido ántes blasfemo, y perseguidor, e injuriador; mas fuí recibido a misericordia, porque lo hice con ignorancia en incredulidad.

14. Mas la gracia del Señor nuestro superabundó con la fé y amor que es en Cristo Jesús.

15. Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar los pecadores, de los cuales yo soy el primero.

16. Mas por esto fuí recibido a misericordia, es a saber, para que Jesu Cristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habían de creer en él para vida eterna.

17. Al Rey de siglos, inmortal, invisible, al solo sábio Dios, sea honor y gloria por siglos de los siglos. Amén.

18. Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías pasadas de tí, milites por ellas buena milicia:

19. Reteniendo la fé y una buena conciencia, la cual echando de sí algunos hicieron naufragio en la fé.

20. De los cuales son Hímeneo y Alejandro, que yo entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar.