Marcos 1 - Reina Valera 1865

Predicación de Juan el Bautista

1. PRINCIPIO del evangelio de Jesu Cristo, Hijo de Dios.

2. Como está escrito en los profetas: He aquí, yo envio a mi mensajero delante de tu faz, que apareje tu camino delante de tí.

3. Voz del que clama en el desierto: Aparejád el camino del Señor: hacéd derechas sus veredas.

4. Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para remisión de pecados.

5. Y salía a él todo el país de Judea, y los de Jerusalem; y eran todos bautizados por él en el río del Jordan, confesando sus pecados.

6. Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero al rededor de sus lomos; y comía langostas, y miel montés.

7. Y predicaba, diciendo: Viene en pos de mí el que es más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos.

8. Yo a la verdad os he bautizado con agua; mas él os bautizará con el Espíritu Santo.

El bautismo de Jesús

9. Y aconteció en aquellos dias, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fué bautizado por Juan en el Jordan.

10. Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu, como paloma, que descendía sobre él.

11. Y vino una voz de los cielos, que decía: Tú eres mi Hijo amado: en tí tomo contentamiento.

Tentación de Jesús

12. Y luego el Espíritu le impele al desierto.

13. Y estuvo allí en el desierto cuarenta dias; y era tentado de Satanás; y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.

Jesús principia su ministerio

14. Mas después que Juan fué entregado, Jesús vino a Galilea, predicando el evangelio del reino de Dios,

15. Y diciendo: El tiempo es cumplido; y el reino de Dios está cerca: Arrepentíos, y creed al evangelio.

Jesús llama a cuatro pescadores

16. Y andando junto a la mar de Galilea, vió a Simón, y a Andrés su hermano, que echaban la red en la mar, porque eran pescadores.

17. Y les dijo Jesús: Veníd en pos de mí, y haré que seais pescadores de hombres.

18. Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.

19. Y pasando de allí un poco más adelante, vió a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la nave, que aderezaban las redes.

20. Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la nave con los jornaleros, fueron en pos de él.

Un hombre que tenía un espíritu inmundo

21. Y entraron en Capernaum; y luego los sábados entrando en la sinagoga enseñaba.

22. Y se pasmaban de su doctrina; porque los enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

23. Y había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dió voces,

24. Diciendo: ¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Te conozco quien eres, eres el Santo de Dios.

25. Y riñóle Jesús, diciendo: Enmudece, y sal de él.

26. Y haciéndole pedazos el espíritu inmundo, y clamando a gran voz, salió de él.

27. Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad aun a los espíritus inmundos manda, y le obedecen?

28. Y luego se divulgó su fama por todo el país al derredor de la Galilea.

Jesús sana a la suegra de Pedro

29. Y luego salidos de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y de Andrés, con Santiago y Juan.

30. Y la suegra de Simón estaba acostada con calentura; y le dijeron luego de ella.

31. Entónces llegando él, la tomó de su mano, y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servía.

Muchos sanados al ponerse el sol

32. Y cuando fué la tarde, como el sol se puso, traían a él todos los que tenían mal, y endemoniados.

33. Y toda la ciudad se juntó a la puerta.

34. Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades; y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios porque le conocían.

Jesús recorre Galilea predicando

35. Y levantándose muy de mañana, aun muy oscuro, salió, y se fué a un lugar desierto, y allí oraba.

36. Y le siguió Simón, y los que estaban con él.

37. Y hallándole, le dicen: Todos te buscan.

38. Y les dice: Vamos a las aldeas vecinas, para que predique también allí; porque para esto he venido.

39. Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda la Galilea, y echaba fuera los demonios.

Jesús sana a un leproso

40. Y un leproso vino a él, rogándole; e hincada la rodilla, le dice: Si quieres, puedes limpiarme.

41. Y Jesús teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le dice: Quiero, sé limpio.

42. Y habiendo él dicho esto, luego la lepra se fué de él, y fué limpio.

43. Y le encargó estrechamente, y luego le echó,

44. Y le dice: Mira que no digas a nadie nada; sino vé, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó para que les conste.

45. Y él salido, comenzó a publicar, y a divulgar grandemente el negocio, de manera que ya Jesús no podía entrar manifiestamente en la ciudad; mas estaba fuera en los lugares desiertos, y venían a él de todas partes.