Santiago 4 - Reina Valera 1995

La amistad con el mundo

1. ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?

2. Codiciáis y no tenéis; matáis y ardéis de envidia y nada podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.

3. Pedís, pero no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

4. ¡Adúlteros!,[1] ¿no sabéis que la amistad del mundo[2] es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios.

5. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: "El Espíritu que él ha hecho habitar en nosotros nos anhela celosamente"?[3]

6. Pero él da mayor gracia. Por esto dice: "Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes".[4]

7. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.[5]

8. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.[6] Pecadores, limpiad las manos;[7] y vosotros los de doble ánimo,[8] purificad vuestros corazones.

9. Afligíos, lamentad y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro y vuestro gozo en tristeza.

10. Humillaos delante del Señor y él os exaltará.[9]

Juzgando al hermano

11. Hermanos, no murmuréis los unos de los otros.[10] El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la Ley y juzga a la Ley; pero si tú juzgas a la Ley, no eres hacedor de la Ley, sino juez.

12. Uno solo es el dador de la Ley, que puede salvar y condenar; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?[11]

No os gloriéis del día de mañana

13. ¡Vamos ahora!, los que decís: "Hoy y mañana iremos a tal ciudad, estaremos allá un año, negociaremos y ganaremos",

14. cuando no sabéis lo que será mañana. Pues ¿qué es vuestra vida?[12] Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece.[13]

15. En lugar de lo cual deberíais decir: "Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello".

16. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala.

17. El que sabe hacer lo bueno y no lo hace, comete pecado.[14]