1 Corintios 2 - Reina Valera 2000

Proclamando a Cristo crucificado

1. Así que, hermanos, cuando fui a vosotros, no fui con altivez de palabra, o de sabiduría, a anunciaros el testimonio de Dios.

2. Porque no me juzgué saber algo entre vosotros, sino a Jesús el Cristo, y a este colgado en el madero.

3. Y estuve yo con vosotros con flaqueza, y mucho temor y temblor.

4. Y ni mi palabra ni mi predicación [fue] en palabras persuasivas de humana sabiduría, sino en demostración del Espíritu y de potencia;

5. para que vuestra fe no esté fundada en sabiduría de hombres, sino en potencia de Dios.

La revelación por el Espíritu de Dios

6. Pero hablamos sabiduría de Dios perfectísima; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que se deshacen,

7. sino hablamos sabiduría de Dios en misterio, la [sabiduría] ocultada; la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria;

8. la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció (porque si [la] hubieran conocido, nunca habrían colgado en el madero al Señor de gloria);

9. antes, como está escrito: Lo que ojo no vio, ni oreja oyó, ni ha subido en corazón de hombre, [es] lo que Dios ha preparado para aquellos que le aman.

10. Pero Dios nos [lo] reveló a nosotros por su Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

11. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del [mismo] hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas que son de Dios, sino el Espíritu de Dios.

12. Y nosotros no hemos recibido [el] espíritu del mundo, sino el Espíritu que es [venido] de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado;

13. lo cual también hablamos, no con doctas palabras de humana sabiduría, sino con doctrina del Espíritu Santo, acomodando lo espiritual [por medio de] lo espiritual.

14. Pero el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no [las] puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

15. Pero el espiritual discierne todas las cosas; mas él de nadie es discernido.

16. Porque ¿quién conoció el entendimiento del Señor? ¿Quién le instruyó? Mas nosotros tenemos el entendimiento del Cristo.

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