Eclesiastés 2 - Reina Valera 2000

1. Dije yo [también] en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también [era] vanidad.

2. A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿De qué sirve esto?

3. Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que mi corazón anduviese en sabiduría, y retuviese la locura, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.

4. Engrandecí mis obras, edifiqué [para] mí casas, planté [para] mí viñas;

5. me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todos frutos.

6. Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles.

7. Poseí siervos y siervas, y tuve hijos de familia; también tuve posesión grande de vacas y ovejas, sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalén.

8. Me allegué también plata y oro, y tesoro preciado de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, y [todos] los deleites de los hijos de los hombres, instrumentos músicos y de todas suertes.

9. Y fui engrandecido, y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto perseveró conmigo mi sabiduría.

10. No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena.

11. Al fin miré yo todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.

12. Después volví yo a mirar para ver la sabiduría, y los desvaríos; y la locura (porque ¿qué hombre [hay] que [pueda] seguir al rey [en] lo que ya hicieron?).

13. Y he visto que la sabiduría sobrepasa a la locura, como la luz a las tinieblas.

14. El sabio [tiene] sus ojos en su cabeza, mas el loco anda en tinieblas. Y también entendí yo que un mismo suceso acaecerá al uno que al otro.

15. [Entonces] dije yo en mi corazón: Como sucederá al loco me sucederá también a mí. ¿Para qué pues he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto [era] vanidad.

16. Porque ni del sabio ni del loco habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el loco.

17. Aborrecí [por tanto] la vida, porque [toda] obra que se hace debajo del sol me [era] fastidiosa; por cuanto todo [era] vanidad y aflicción de espíritu.

18. Yo [asimismo] aborrecí todo mi trabajo que había puesto por obra debajo del sol; el cual dejaré a otro que vendrá después de mí.

19. ¿Y quién sabe si será sabio, o loco, el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que me hice sabio debajo del sol? Esto también es vanidad.

20. Volvió, por tanto, a desesperanzar mi corazón acerca de todo el trabajo en que me trabajé, y en que me hice sabio debajo del sol.

21. ¡Que el hombre trabaje con sabiduría, y con ciencia, y con rectitud, y que haya de dar su hacienda a hombre que nunca trabajó en ello! También [es] esto vanidad y mal grande.

22. Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y fatiga de su corazón, en que él trabajó debajo del sol?

23. Porque todos sus días [no son sino] dolores, y sus ocupaciones molestias; aun de noche su corazón no reposa. Esto también es vanidad.

24. No [hay cosa] mejor para el hombre [sino] que coma y beba, y que su alma vea el bien de su trabajo. También he visto que esto [es] de la mano de Dios.

25. Porque ¿quién comerá, y quién se cuidará, mejor que yo?

26. Porque al hombre que [es] bueno delante de Dios, él le da sabiduría y ciencia y alegría, mas al pecador [le] dio [la] ocupación [de] que allegue y amontone, para que dé al bueno delante de él. También esto [es] vanidad y aflicción de espíritu.

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