Nahum 3 - Reina Valera 2000

1. ¡Ay de la ciudad de sangre, toda llena de mentira y de rapiña, no se aparta [de ella el] robo!

2. Sonido de látigo, y estruendo de movimiento de ruedas; y caballo atropellador, y carro saltador [se oirá en ti];

3. Caballero enhiesto, y resplandor de espada, y resplandor de lanza; y multitud de muertos, y multitud de cadáveres; y de sus cadáveres no habrá fin, y en sus cadáveres tropezarán:

4. A causa de la multitud de las fornicaciones de la ramera de hermosa gracia, maestra de hechizos, que vende [en esclavitud] los gentiles con sus fornicaciones, y [a] los pueblos con sus hechizos.

5. Heme aquí contra ti, dice el SEÑOR de los ejércitos, y descubriré tus faldas en tu cara, y mostraré a los gentiles tu desnudez, y a los reinos tu vergüenza.

6. Y echaré sobre ti suciedades, y te afrentaré, y te pondré como estiércol.

7. Y será que todos los que te vieren, se apartarán de ti, y dirán: Nínive es asolada; ¿quién se compadecerá de ella? ¿Dónde te buscaré consoladores?

8. ¿Eres tú mejor que No-amón, que estaba asentada entre ríos, cercada de aguas, cuyo baluarte [era] el mar, y de mar su muralla?

9. Etiopía [era] su fortaleza, y Egipto sin límite; Fut y Libia fueron en tu ayuda.

10. También ella fue [llevada] en cautiverio; también sus chiquitos fueron estrellados en las encrucijadas de todas las calles; y sobre sus honrados echaron suertes, y todos sus nobles fueron aprisionados con grillos.

11. Tú también serás embriagada, serás encerrada; tú también buscarás fortaleza a causa del enemigo.

12. Todas tus fortalezas [son como] higueras con brevas; que si las sacuden, caen en la boca del que las ha de comer.

13. He aquí, tu pueblo [será como] mujeres en medio de ti; las puertas de tu tierra se abrirán de par en par a tus enemigos; fuego consumirá tus barras.

14. Provéete de agua para el cerco, fortifica tus fortalezas; entra en el lodo, pisa el barro, fortifica el horno.

15. Allí te consumirá el fuego, te talará la espada, te devorará como pulgón; multiplícate como langosta, multiplícate como langosta.

16. Multiplicaste tus mercaderes más que las estrellas del cielo; el pulgón hizo presa, y voló.

17. Tus príncipes [serán] como langostas, y tus grandes como langostas de langostas que se sientan en vallados en día de frío; salido el sol se mudan, y no se conoce el lugar donde estuvieron.

18. Durmieron tus pastores, oh rey de Asiria, reposaron tus valientes; tu pueblo se derramó por los montes, y no hay quien lo junte.

19. No hay cura para tu quebradura; tu herida se encrudeció; todos los que oyeron tu fama, batirán las manos sobre ti, porque ¿sobre quién no pasó continuamente tu malicia?

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