1 Reyes 2 - Serafín de Ausejo 1975

1. Los días de David se acercaban ya a su término. Entonces él dio a Salomón estas instrucciones:

2. "Yo me voy por la senda de todos los hombres. Tú procura ser esforzado y varonil.

3. Guarda los preceptos de Yahveh, tu Dios, camina por sus sendas, observa sus mandamientos, sus leyes, sus órdenes y sus instrucciones, según está escrito en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todo lo que hagas y en todo lo que emprendas.

4. Y así cumplirá Yahveh la palabra que me dio cuando me dijo: "Si tus hijos siguen su camino para andar en mi presencia con fidelidad, con todo su corazón y toda su alma, no te faltará varón sobre el trono de Israel".

5. Tu ya sabes también lo que me hizo Joab, hijo de Servia, lo que hizo con los dos jefes del ejército de Israel, con Abner hijo de Ner, y con Amasá, hijo de Yéter, que los asesinó y derramó en la paz sangre de guerra, y manchó con sangre de guerra el cinturón que ceñía su cintura y las sandalias de sus pies.

6. Obra, pues, conforme a tu prudencia, y no dejes que sus canas bajen en paz al seol.

7. Muéstrate generoso con los hijos de Barzilay de Galaad, y que ellos sean comensales de tu mesa, porque me socorrieron cuando yo huía de tu hermano Absalón.

8. Ahí tienes también a tu lado a Semeí, hijo de Guerá, el benjaminita de Bajurín, que me lanzó terribles maldiciones el día en que iba yo a Majanáin. Aunque después él bajó a mi encuentro al Jordán y yo le juré por Yahveh: "No te haré morir a espada",

9. tú no lo dejes impune. Puesto que eres prudente, tú sabrás lo que has de hacer con él para que bajen sus canas ensangrentadas al seol ".

Muerte de David

10. Descansó David con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David.

11. El tiempo que reinó David sobre Israel fue de cuarenta años: siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres en Jerusalén.

12. Salomón ocupó el trono de su padre David, y su reino quedó sólidamente establecido.

Salomón afirma su reino

13. Adonías, hijo de Jaguit, se presentó a Betsabé, madre de Salomón, la cual le preguntó: "¿Vienes en son de paz?". Él le respondió: "Sí, en son de paz".

14. Y añadió: "Tengo que decirte una cosa". Ella replicó: "Dímela".

15. Entonces él le dijo: "Tú sabes que el reino me pertenecía, y que todo Israel había puesto sus ojos en mí para hacerme rey; pero el reino ha sido transferido, ha pasado a mi hermano, porque para él estaba destinado por Yahveh.

16. Ahora te suplico una sola cosa; no me la niegues". Ella le dijo: "Habla".

17. Él prosiguió: "Te ruego que digas al rey Salomón, el cual nada puede negarte, que me des por esposa a Abisag, la sunamita".

18. Contestó Betsabé: "Bien; yo hablaré por ti al rey".

19. Betsabé se presentó al rey Salomón para hablarle en favor de Adonías. El rey se levantó, fue a su encuentro, se postró ante ella y luego se sentó en su trono y mandó poner otro trono para la madre del rey, la cual tomó asiento a su derecha.

20. Ella dijo entonces: "Voy a pedirte una cosa insignificante; no me lo niegues". El rey le replicó: "Pide, madre mía, que no te la negaré".

21. Prosiguió ella: "Que Abisag, la sunamita, sea dada por esposa a tu hermano Adonías".

22. Respondió el rey Salomón a su madre: "¿Por qué pides a Abisag, la sunamita, para Adonías? Ya sólo falta que pidas para él también el reino, pues es mi hermano mayor y están de su parte el sacerdote Abiatar y Joab, hijo de Servia".

23. Y el rey Salomón juró por Yahveh: "¡Esto me haga Dios y esto otro me añada si a Adonías no le cuestan la vida estas palabras!

24. Y por vida de Yahveh, que me ha confirmado y me ha colocado en el trono de David, mi padre, y que me edificó una casa como había prometido, que hoy mismo ha de morir Adonías".

25. Y el rey Salomón encargó de ello a Benaías, hijo de Joadá, que lo hirió y lo mató. Y así murió.

26. Luego dijo el rey al sacerdote Abiatar: "Vete a tus campos de Anatot. Eres reo de muerte; pero no te hago morir hoy, porque has llevado el arca de mi Señor Yahveh delante de mi padre David, y porque compartiste todas las aflicciones de mi padre".

27. De este modo excluyó Salomón a Abiatar del sacerdocio de Yahveh, y con ello se cumplió la palabra que Yahveh había pronunciado en Siló contra la casa de Elí.

28. Cuando esta noticia llegó a Joab, que había sido partidario de Adonías, aunque no de Absalón, Joab se refugió en la tienda de Yahveh y se asió a los cuernos del altar.

29. Comunicaron al rey Salomón que Joab se había refugiado en la tienda de Yahveh y que estaba junto al altar. Y Salomón envió a Benaías, hijo de Joadá, con esta orden: "¡Ve y mátalo!".

30. Llegó Benaías a la tienda de Yahveh, y le dijo: "Esto manda el rey: sal". Pero él contestó: "¡De ningún modo. Aquí moriré!". Benaías volvió al rey con la respuesta, diciéndole: "Esto ha dicho Joab y esto ha contestado".

31. El rey le replicó: "Haz como él ha dicho: mátalo y entiérralo. Así apartarás de mí y de la casa de mi padre la sangre inocente que él derramó.

32. Yahveh hará recaer su sangre sobre su propia cabeza, porque mató a dos hombres más justos y mejores que él, a los que asesinó con la espada sin saberlo mi padre David: a Abner, hijo de Ner, jefe del ejército de Israel, y a Amasá, hijo de Yéter, jefe del ejército de Judá.

33. Recaiga la sangre de ellos sobre la cabeza de Joab y la de su descendencia para siempre, mientras que a David y a su linaje, a su casa y a su trono, Yahveh les otorgue paz perpetua".

34. Subió entonces Benaías, hijo de Joadá e hirió de muerte a Joab. Y así murió. Lo sepultó en su casa, en el desierto.

35. Luego el rey puso en su lugar al frente del ejército a Benaías, hijo de Joadá; y al sacerdote Sadoc en sustitución de Abiatar.

36. Después mandó el rey llamar a Semeí y le dijo: "Constrúyete una casa en Jerusalén, habita en ella y no salgas para ir de un lugar a otro.

37. Ten por seguro que el día en que salgas y atravieses el torrente Cedrón, morirás irremisiblemente; tu sangre caerá sobre tu cabeza".

38. Respondió Semeí al rey: "Está bien; tu siervo hará conforme a lo que dice mi señor el rey". Así, Semeí residió en Jerusalén mucho tiempo.

39. Pero acaeció que, al cabo de tres años, dos siervos de Semeí se fugaron al territorio de Aquís, hijo de Maacá, rey de Gat. Dieron aviso de ello a Semeí en estos términos: "Mira, tus siervos están en Gat".

40. Se levantó Semeí, aparejó su asno y se fue a Gat, al territorio de Aquís, en busca de sus siervos. Fue y se trajo de Gat a sus siervos.

41. Se enteró Salomón de que Semeí había ido desde Jerusalén a Gat y que había vuelto.

42. Entonces el rey mandó llamar a Semeí y le dijo: "¿No te hice jurar por Yahveh, y te advertí severamente: el día en que salgas para ir de acá para allá morirás irremisiblemente; y tú me dijiste: bien; estoy enterado del asunto?

43. ¿Por qué, pues, no has guardado el juramento de Yahveh y la orden que te di?".

44. Y siguió diciendo el rey a Semeí: "Bien sabes tú todo el mal que hiciste a mi padre David, y tu corazón lo reconoce. Ahora, pues, Yahveh hará recaer tu maldad sobre tu cabeza.

45. Por el contrario, sea bendecido el rey Salomón, y el trono de David consolidado ante Yahveh por siempre".

46. Luego el rey dio la orden a Benaías, hijo de Joadá, el cual salió y lo hirió de muerte. Y así murió. De este modo quedó el reino consolidado en manos de Salomón.