Deuteronomio 2 - Serafín de Ausejo 1975

Los años en el desierto

1. Luego nos volvimos y partimos hacia el desierto, por el camino del mar de los Juncos, como Yahveh me lo había ordenado, y durante muchos días estuvimos rodeando la montaña de Seír.

2. Yahveh me habló entonces:

3. "Basta de dar vueltas a esa montaña; volveos hacia el norte.

4. Ordena al pueblo: "Vais a pasar por la frontera de vuestros hermanos, los hijos de Esaú, que habitan en Seír. Ellos os temerán; pero guardaos

5. de atacarles, porque yo no os daré nada de su tierra, ni siquiera lo que huella la planta del pie, pues yo he dado la montaña de Seír en posesión a Esaú.

6. A precio de plata les compraréis los víveres que comáis y pagaréis con dinero el agua que bebáis.

7. Porque Yahveh, tu Dios, te ha bendecido en todas tus empresas, te ha conducido en tu marcha a través de este gran desierto y hace ya cuarenta años que Yahveh, tu Dios, está contigo, sin que te haya faltado nada"".

8. Dejando, pues, a un lado a nuestros hermanos, los hijos de Esaú, que habitan en Seír, seguimos por la ruta de la Arabá, desde Elat y Esión Guéber, nos volvimos y cruzamos hacia el desierto de Moab.

9. Yahveh me dijo: "No ataques a Moab ni los incites al combate; no te daré nada de su tierra, ya que Ar se la di en posesión a los hijos de Lot.

10. Antiguamente habitaron allí los emitas, pueblo grande, numeroso y de elevada estatura, como los anaquitas;

11. a ellos, al igual que a los anaquitas, se les tenía por refaítas; pero los moabitas les llamaban emitas.

12. También los joritas habitaron antiguamente en Seír; pero los descendientes de Esaú los desalojaron y exterminaron y se establecieron en su lugar, como ha hecho Israel con la tierra que Yahveh les dio en posesión.

13. Ahora, pues, levantaos y pasad el torrente Zéred". Y atravesamos el torrente Zéred.

14. El tiempo que estuvimos caminando desde Cades Barnea hasta que pasamos el torrente Zéred fue de treinta y ocho años, hasta que desapareció del campamento toda la generación de hombres de guerra, como Yahveh les había jurado.

15. La mano de Yahveh pesó sobre ellos para eliminarlos del campamento, hasta acabar con ellos.

16. Cuando la muerte eliminó de en medio del pueblo a todos los hombres de guerra

17. me habló Yahveh, diciendo:

18. "Hoy vas a cruzar por Ar la frontera de Moab,

19. y te vas a encontrar frente a los amonitas. No los ataques ni les incites al combate; no te daré nada del país de los amonitas, porque se lo di ya en posesión a los descendientes de Lot.

20. También esta tierra era considerada como país de refaítas, pues antiguamente habitaron allí los refaítas, a quienes los amonitas llamaban zamzumitas,

21. pueblo grande, numeroso y de elevada estatura, como los anaquitas; pero Yahvé los exterminó ante ellos, los desalojaron y se establecieron en su lugar.

22. Lo mismo había hecho Yahveh a favor de los descendientes de Esaú, que habitan en Seír, exterminando ante ellos a los joritas, a los que desalojaron y en cuyo lugar se establecieron hasta el día de hoy.

23. A los avitas, que vivían en aldeas hasta Gaza, los exterminaron los caftoritas, que, saliendo de Caftor, se establecieron en su lugar.

24. Levantaos, poneos en marcha y pasad el torrente Arnón. Mira: yo entrego en tus manos a Sijón, rey de Jesbón, a los amorreos con su país. Atácale e inicia la conquista.

25. Hoy mismo comienzo a extender el terror y el miedo de ti entre los pueblos que hay bajo el cielo; los que oigan hablar de ti temblarán y se estremecerán ante tu presencia".

Israel derrota a Sehón

26. Desde el desierto de Quedemot envié embajadores a Sijón, rey de Jesbón, con palabras de paz, diciéndole:

27. "Déjame atravesar tu territorio; marcharé siempre por el camino, sin apartarme ni a la derecha ni a la izquierda.

28. Me venderás por dinero los víveres que coma, y por dinero me darás el agua que beba; déjame sólo pasar a pie,

29. como lo han hecho los descendientes de Esaú, que habitan en Seír, y los moabitas, que habitan en Ar, hasta que pase el Jordán en dirección al país que Yahveh, nuestro Dios, nos va a dar".

30. Pero Sijón, rey de Jesbón, no nos permitió pasar por su territorio; pues Yahveh, tu Dios, había hecho inflexible su espíritu y había endurecido su corazón, a fin de ponerlo en tus manos como lo está todavía hoy.

31. Yahveh me dijo: "Mira: he empezado a entregarte a Sijón y su tierra, comienza la conquista, y apodérate de este país".

32. Salió Sijón a nuestro encuentro, con todas sus tropas, y nos presentó batalla en Yahas.

33. Pero Yahveh, nuestro Dios, nos lo entregó, y lo derrotamos, a él, a sus hijos y a todo su ejército.

34. En aquella ocasión tomamos todas sus ciudades y dimos al anatema ciudades enteras, con hombres, mujeres y niños, sin dejar uno solo con vida.

35. Solamente nos reservamos como botín los ganados y los despojos de las ciudades conquistadas.

36. Desde Aroer, a orillas del torrente Arnón, y desde la ciudad que da sobre el torrente mismo, hasta Galaad, no hubo ciudad que nos pudiera resistir. Yahveh, nuestro Dios, nos las entregó todas.

37. Solamente respetaste el país de los amonitas, la ribera del torrente Yaboc, las ciudades de la montaña y los lugares que Yahveh, nuestro Dios, nos había prohibido.