Salmos 1 - Serafín de Ausejo 1975

El justo y los pecadores

1. Dichoso el hombre que no sigue el consejo del impío, ni en el camino del errado se detiene, ni en la reunión de los malvados toma asiento,

2. sino que en la ley divina se complace y sobre ella medita, día y noche.

3. Es como árbol plantado en los arroyos, que da el fruto a su tiempo y sus hojas no se secan: en todo lo que hace tiene éxito.

4. No así son los impíos, sino como la paja que se lleva el viento.

5. Por eso no podrán ni el impío sostenerse en el juicio ni en la asamblea de los justos el errado,

6. pues conoce el Señor el camino del justo, mientras va a la perdición la senda del impío.