Tito 2 - Serafín de Ausejo 1975

Enseñanza de la sana doctrina

1. Tú, en cambio, predica lo que es conforme a la sana enseñanza:

2. que los ancianos sean sobrios, dignos, ponderados, sanos en la fe, en el amor, en la constancia.

3. Lo mismo las ancianas: que sean venerables en su comportamiento, lejos de la maledicencia y de la embriaguez, maestras del bien,

4. para que enseñen a las jóvenes a querer a sus maridos y a sus hijos

5. y a ser ponderadas, castas, dedicadas a la casa, bondadosas y sumisas a sus maridos, a fin de que no se hable mal de la palabra de Dios.

6. Exhorta igualmente a los jóvenes a que sean sensatos

7. en todo. Da ejemplo tú mismo con obras buenas,con integridad en la enseñanza, dignidad,

8. predicación sana inatacable, para que así el contrario quede confundido por no tener nada malo que decir de nosotros.

9. Los esclavos, que obedezcan en todo a sus amos, les den satisfacción y no les contradigan;

10. que no los defrauden, sino que les muestren verdadera y total fidelidad, para que así siempre den lustre a la doctrina de Dios, nuestro Salvador.

11. En efecto, la gracia salvadora de Dios se ha manifestado a todos los hombres

12. y por ella aprendemos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos y a vivir en este mundo con moderación, con justicia, con religiosidad,

13. mientras aguardamos la bienaventurada esperanza, o sea, la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Cristo Jesús,

14. el cual se entregó por nosotros, para rescatarnos de toda iniquidad y para purificarnos, haciendo de nosotros un pueblo que fuera su patrimonio, dedicado a buenas obras.

15. Habla de estas cosas, exhorta y reprende con plena autoridad. Y que nadie te menosprecie.