Devocional Diario Cristiano – ¿Falsa seguridad o verdadero refugi...

¿Dónde hallar la seguridad? ¿Atesorando mucho dinero? La persona que lo hace tiene en el banco una cuenta bastante grande y cree estar al abrigo de la necesidad. Pero las riquezas pueden perderse en un instante. Tantos años de esfuerzos pueden esfumarse en algunas horas. La Biblia dice: “No te afanes por hacerte rico… ¿Has de poner tus ojos en las riquezas? …Se harán alas” (Proverbios 23:4-5). Escuchemos más bien la enseñanza de la Escritura con respecto al dinero: “A los ricos de este siglo manda que no… pongan la esperanza en las riquezas… sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos… que sean ricos en buenas obras” (1 Timoteo 6:17-18).


Esdras 1 - Torres Amat

El decreto de Ciro

1. El año primero del imperio de Ciro, rey de los persas, para que se cumpliese la palabra del Señor, pronunciada por Jeremías, movió el Señor el ánimo de Ciro, rey de los persas, el cual hizo publicar por todo su reino, aun por escrito, el siguiente decreto:

2. Esto dice Ciro, rey de los persas: El Señor Dios del cielo es el que me ha dado todos los reinos de las tierras, y él me ha mandado edificarle una casa o templo en Jerusalén , ciudad de Judea.

3. ¿Quién de entre vosotros pertenece a su pueblo? Su Dios sea con él. Vaya a Jerusalén , ciudad de la Judea, y edifique la casa del Señor Dios de Israel. El Dios verdadero es aquel que está en Jerusalén .

4. Y todos los demás que se quedaren, dondequiera que habiten, ayúdenle desde el lugar de su residencia con plata y oro, y otras cosas, y con ganados, además de lo que voluntariamente ofrezcan al templo de Dios, que está en Jerusalén .

El regreso a Jerusalén

5. Con esto se pusieron en camino los príncipes de las familias de Judá y de Benjamín, y los sacerdotes y levitas, y todos aquellos cuyo corazón movió Dios para ir a reedificar el templo del Señor, que está Jerusalén .

6. Y todos aquellos que vivían en la comarca les ayudaron, poniendo en sus manos vasos de plata y oro, hacienda, ganados y alhajas, además de otras ofrendas voluntarias que habían hecho.

7. El mismo rey Ciro hizo sacar vasos del templo del Señor, que Nabuconodosor había traído de Jerusalén , y colocado en el templo de su dios.

8. Los hizo sacar Ciro, rey de los persas, por mano de Mitrídates, hijo de Gazabar, tesorero, que se los entregó por cuenta a Sasabasar o Zorobabel, el príncipe de Judá.

9. He aquí el número de ellos: Treinta copas de oro, mil copas de plata, veintinueve cuchillos, treinta tazas de oro,

10. cuatrocientas diez tazas de plata de segunda magnitud; y mil otros vasos.

11. La suma de todos los vasos de oro y de plata ascendía a cinco mil cuatrocientos; todos éstos los llevó Sasabasar al tiempo que volvían a Jerusalén los que habían sido transportados cautivos a Babilonia.