Devocional – Ciegos Que divisan El Camino

Un programa de televisión, poco antes de las Olimpiadas de Invierno en 1988, presentó un entrenamiento de esquiadores ciegos para la prueba de bajada de la montaña en la nieve. Formando pares con esquiadores videntes, recibían instrucciones en terreno plano, sobre como vencer obstáculos. Cuando ellos aprendían perfectamente a moverse en zigzag, ellos eran llevados para el alto de la montaña y empezaban a bajar en sus esquíes, con los esquiadores videntes al lado, gritando: "Izquierda... ¡derecha


Éxodo 1 - Torres Amat

Aflicción de los israelitas en Egipto

1. Estos son los nombres de los hijos de Israel, que con Jacob entraron a Egipto, cada uno con su familia.

2. Rubén, Simeón, Leví, Judá,

3. Isacar, Zabulón y Benjamín.

4. Dan y Neftalí, Gad y Aser.

5. Eran, pues, todas las almas de los descendientes de Jacob , incluso él mismo, setenta. José estaba en Egipto.

6. Muerto éste y todos sus hermanos, y toda aquella primera generación,

7. los hijos de Israel se aumentaron y multiplicaron como la hierba: y engrosados en gran manera, llenaron el país.

8. Entretanto se alzó en Egipto un nuevo rey, el cual nada sabía de José,

9. y dijo a su pueblo: Bien veis que el pueblo de los hijos de Israel es muy numeroso y más fuerte ya que nosotros.

10. Vamos, pues, a oprimirle con arte, no sea caso que prosiga multiplicándose más y más; y que sobreviniendo alguna guerra contra nosotros, se agregue a nuestros enemigos, y después de habernos vencido y robado, se vaya de este país.

11. Estableció, pues, sobrestantes de obras, para que los vejasen con cargas insoportables; y edificaron al faraón las fuertes ciudades de las tiendas, Fitom y Ramesés.

12. Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían.

13. Aborrecían los egipcios a los hijos de Israel, y además de oprimirlos, los insultaban,

14. y les hacían pasar una vida muy amarga con las duras fatigas de hacer barro o argamasa y ladrillo, y con toda suerte de servidumbre con que los oprimían en las labores del campo.

15. Además de esto, el rey de Egipto impuso a las parteras de los hebreos, de las cuales una se llamaba Séfora y la otra Fúa,

16. este precepto: Cuando asistiereis a las hebreas en sus partos, al momento que salga la criatura, si fuere varón matadle, si hembra, dejadla vivir.

17. Pero las parteras temieron a Dios, y no ejecutaron la orden del rey de Egipto, sino que conservaban la vida a los niños.

18. Por lo que llamándolas el rey a su presencia, les dijo: ¿Qué fin ha sido el vuestro en querer conservar a los varones?

19. Las cuales respondieron: Las mujeres hebreas no son como las egipcias; porque aquéllas saben el arte de partear, y antes que lleguemos para asistirlas han parido ya.

20. Favoreció, pues, Dios a las parteras en recompensa de su piedad; y el pueblo fue creciendo y corroborándose extraordinariamente.

21. Y por cuanto las parteras temieron más a Dios que al rey, afirmó sus casas, dándoles hijos y bienes.

22. Por último, el faraón dio a todo su pueblo esta orden: Todo varón que naciere entre los hebreos, echadle al río: toda hembra reservadla.