Devocional Cristiano – Meditar y “rumiar” La Palabra de Dios

Los Cristianos - Meditar y “rumiar” la palabra “…DE DÍA Y DE NOCHE MEDITARÁS EN ÉL…” (Josué 1:8) Pastor, ¿eres como uno de esos cocineros raquíticosí ¿Estás sirviendo comidas saludables a tu congregación domingo tras domingo, mientras que tú te e...


Nehemías 1 - Torres Amat

Oración de Nehemías sobre Jerusalén

1. Palabras o sucesos de Nehemías, hijo de Helcías. El año vigésimo, el mes de Casleu, me hallaba yo con el rey en el alcázar de Susa.

2. Y llegó Hanani, uno de mis hermanos, con otros varones de Judá; y les pregunté por los judíos que habían quedado, y vivían después del cautiverio, y acerca de la ciudad de Jerusalén .

3. A lo que me respondieron: Los que quedaron del cautiverio, y fueron dejados allí en la provincia, viven en gran aflicción y oprobio; y los muros de Jerusalén están aún por tierra, y sus puertas consumidas por las llamas.

4. Al oír yo semejantes palabras, me senté, y comencé a lamentarme, y lloré durante muchos días, ayunaba y hacía oración en presencia del Dios del cielo,

5. y decía: Te suplico, Señor Dios del cielo, el fuerte, grande y terrible, que guardas el pacto y la misericordia con aquellos que te aman y observan tus mandamientos.

6. Escúchenme tus oídos, y ábranse hacia mí tus ojos, y oye la oración que yo, siervo tuyo, estoy haciendo en tu presencia de noche y de día por los hijos de Israel, tus siervos, confesando los pecados de los hijos de Israel, con que te han ofendido; yo y la casa de mi padre hemos pecado.

7. La vanidad de los ídolos nos sedujo, y no hemos obsersvado tus mandamientos, y ceremonias, y preceptos, que diste a Moisés, tu siervo.

8. Acuérdate de la palabra que diste a Moisés, siervo tuyo, diciendo: Cuando seias infieles, yo os dispersaré entre las gentes;

9. mas si os convertís a mí, y observáis mis preceptos, y los practicáis; aunque hubiereis sido transportados al cabo del mundo, de allí os reuniré y os volveré a traer al lugar que escogí para que sea en él invocado mi Nombre.

10. Ellos, Señor, son tus siervos y pueblo tuyo, a quien redimiste con tu gran poder y robusto brazo.

11. Te ruego, Señor, que prestes atención a la oración de tu siervo y a las súplicas de tus siervos; los cuales están resueltos a temer y venerar tu Nombre; y dirige hoy a tu siervo, y haz que halle misericordia en los ojos de este varón insigne. Era yo el copero del rey.