Devocionales – La Biblia de los dos hermanos (1)

Hacia 1940, un misionero que pasaba por la pequeña aldea de Shimmabuko, en la isla de Okinawa (Japón), había dado una Biblia a Shosei y a su hermano Majan. Éstos se hundieron en su lectura. Una mañana Shosei dijo a su hermano: -Mira, este libro es sorprendente. Dice que debemos amarnos y servirnos unos a otros.


2 Tesalonicenses 1 - Martin Nieto

Salutación

1. Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios, nuestro Padre, y en Jesucristo, el Señor.

2. Os deseamos la gracia y la paz de Dios Padre y de Jesucristo, el Señor.

Dios juzgará a los pecadores en la venida de Cristo

3. Hermanos, es nuestro deber y es de justicia dar gracias a Dios por vosotros, por los grandes progresos de vuestra fe y por el amor cada vez más grande que os tenéis unos a otros,

4. hasta el punto de que nos sentimos orgullosos de vosotros en medio del pueblo de Dios por la fortaleza y por la fe con que soportáis los sufrimientos y las persecuciones.

5. Esto es una manifestación del justo juicio de Dios, para haceros así dignos de su reino, por el cual padecéis.

6. Porque es propio de la justicia divina retribuir con sufrimientos a los que os hacen sufrir,

7. y a vosotros, que sufrís, daros el descanso en compañía nuestra, cuando Jesús, el Señor, aparezca en el cielo con sus ángeles poderosos,

8. entre llamas de fuego, para tomar venganza de los que no conocen a Dios y no obedecen al evangelio de Jesús, nuestro Señor.

9. Todos éstos sufrirán el castigo de una perdición eterna lejos de la presencia del Señor y de su gloria esplendorosa,

10. cuando aquel día se presente glorioso entre los suyos y admirable para todos los que creyeron. Ahora bien, vosotros habéis recibido nuestro testimonio.

11. En este sentido pedimos sin cesar por vosotros: que nuestro Dios os haga dignos de vuestra vocación y que con su poder lleve a término todos vuestros buenos deseos y la obra de vuestra fe.

12. De este modo el nombre de Jesús, nuestro Señor, será glorificado entre vosotros, y vosotros lo seréis en él con la gracia de nuestro Dios y de Jesucristo, el Señor.