Eclesiastés 1 - Version Moderna (1929)

Todo es vanidad

1. PALABRAS del Predicador, hijo de David, que reinó en Jerusalem:

2. ¡Vanidad de vanidades! dice el Predicador, ¡vanidad de vanidades, todo es vanidad!

3. ¿Qué provecho saca el género humano de todo su afán en que se afana debajo del sol?

4. Una generación va, y otra generación viene; mas la tierra permanece para siempre.

5. El sol también se levanta y el sol se pone; apresurándose a volver al lugar de donde se levantó.

6. El viento va hacia el sur, luego gira hacia el norte; girando, girando va el viento; y torna continuamente a sus circuitos.

7. Todos los ríos van al mar; y con todo, el mar nunca se llena; al lugar adonde van los ríos, allí mismo vuelven a ir.

8. Todas las cosas se cansan con agitación incesante; no puede el hombre expresarlo: nunca se harta el ojo de ver, ni el oído de oír.

9. Aquello que ha sido, es lo que será; y lo que se ha hecho, es lo que se volverá a hacer; pues no hay ninguna cosa nueva debajo del sol.

10. ¿Habrá por ventura cosa de que se pueda decir: He aquí, esto es nuevo? Al contrario, ya ha mucho que existió en los siglos que fueron antes de nosotros.

11. No hay memoria de las cosas anteriores; ni tampoco de las cosas que han de venir la habrá entre aquellos que vendrán después de ellas.

La experiencia del Predicador

12. Cuando yo, el Predicador, vine a ser rey de Israel en Jerusalem,

13. entonces apliqué mi corazón a buscar y  averiguar, con sabiduría, lo concerniente a cuanto se hace debajo del sol: trabajo ímprobo que ha señalado Dios a los hijos de los hombres, para que se ocupen en él.

14. He visto cuantas obras se hacen debajo del sol; ¡y he aquí que el todo es vanidad y correr tras el viento!

15. Lo torcido no se puede enderezar, y lo falto no se puede contar.

16. Hablé conmigo mismo, diciendo: He aquí que me he engrandecido, y he acaudalado la sabiduría más que todos los que ha habido en Jerusalem antes de mí; y mi corazón ha tenido mucha experiencia de sabiduría y de ciencia.

17. Pues apliqué mi corazón a conocer la sabiduría, y a conocer la locura y la insensatez: y supe que esto también es correr tras el viento.

18. Porque en la mucha sabiduría hay mucho enfado; y quien aumenta el saber, aumenta el dolor.