El Verdadero Valor viene de la Fe

El Verdadero Valor viene de la Fe Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. – Josué 1:9 La confianza en Dios produce valor. El valor no es algo que la ...


Deuteronomio 1 - Biblia Septuaginta al Español

Moisés recuerda a Israel las promesas de Jehová en Horeb

1. Estas, las palabras que habló Moisés a todo Israel, allende el Jordán, en el desierto, en la llanura enfrente del Mar Rojo, entre Farán y Tofel y Laban, y Hazerot y Di-Sahab(a) ;

2. once jornadas(b) , desde Horeb, camino del monte Seír, hasta Cadés-Barné.

3. Y aconteció en el año cuarenta, en el mes once, el primero del mes, habló Moisés a todos los hijos de Israel, según todo cuanto le mandó el Señor para ellos;

4. después de batir a Sehón rey de los amorreos que habitaba en Hesebón, y a Og, rey de Basán que habitaba en Astarot y en Edraí.

5. Allende el Jordán, en tierra de Moab, empezó Moisés a explanar esta ley diciendo:

6. «Señor el Dios nuestro hablónos en Horeb, diciendo: Básteos lo que habéis habitado en este monte;

7. volved y decampad y entrad en el monte de los amorreos, y en todos sus contornos, en la llanura, en el monte y en el llano, al mediodía y la tierra marina de los cananeos y el Líbano, hasta el río el grande, el río Eufrates.

8. Mirad: he entregado a faz de vosotros la tierra; entrando, poseed la tierra que juré a vuestros padres: a Abrahán e Isaac y Jacob, darles y a su simiente, después de ellos.

Nombramiento de jueces

9. Y díjeos en aquel tiempo diciendo: «No puedo solo llevaros:

10. el Señor, el Dios vuestro, os ha multiplicado, y he aquí sois hoy como las estrellas del cielo en muchedumbre.

11. (Señor, el Dios de vuestros padres, añádaos como sois, mil veces y bendígaos, según os habló).

12. ¿Cómo podré solo llevar el trabajo vuestro, y el peso vuestro y las contiendas vuestras?»

13. Dad de entre vosotros varones sabios y entendidos y expertos, según vuestras tribus, y los pondré sobre vosotros, príncipes de vosotros.»

14. Y me respondisteis y dijisteis: «Bella la palabra que has hablado, de hacer.»

15. Y tomé de vuestros varones sabios, y entendidos y expertos, y los puse sobre vosotros a principar sobre vosotros: caudillos de mil, y caudillos de ciento, y caudillos de cincuenta y caudillos de diez; y escribas para vuestros jueces.

16. Y mandé a vuestros jueces en aquel tiempo, diciendo: «Oíd bien entre(c) vuestros hermanos, y juzgad justamente entre hombre y su hermano, y su peregrino;

17. No mirarás rostro en juicio; cual al pequeño tal al grande juzgarás; no temas, no, rostro de hombre, que el juicio de Dios es; y la palabra que pesada fuere para vosotros traeréismela.

18. Y mandéos en aquel tiempo todas las palabras que hiciereis.

Misión de los doce espías

19. Y, decampando de Horeb, atravesamos todo aquel desierto el grande y el medroso que visteis, el camino a la montaña del amorreo, según que nos mandó el Señor, el Dios nuestro, y vinimos hasta Cadés-Barné.

20. Y os dije: «Venido habéis hasta la montaña del amorreo la que el Señor, el Dios nuestro nos da.

21. Mirad: entregádote ha el Señor el Dios, tu Dios, ante tu faz la tierra; asciende, tómala, como ha dicho el Señor, el Dios de tus padres a ti; no temas y no te desalientes.»

22. Y os acercásteis todos a mí y dijisteis: «Enviemos varones delante de nosotros, y explórennos ellos la tierra y tráigannos noticias del camino por donde ascender a ella, y de las ciudades a donde ir.»

23. Y plugo en mis ojos la palabra, y tomé de vosotros varones, varón por tribu,

24. y partiendo, subieron a la montaña, y llegaron hasta el valle del Racimo, y exploráronlo.

25. Y tomaron en sus manos el fruto de la tierra y trajeron y dijéronnos: «Buena la tierra que el Señor nuestro Dios nos da.»

26. Y no quisisteis subir, sino que desobedecisteis a la palabra del Señor nuestro Dios.

27. Y murmurasteis en vuestras tiendas y dijisteis: «Por aborrecernos el Señor, nos sacó de la tierra de Egipto, para entregarnos en manos de los amorreos, para exterminarnos.

28. ¿A dónde subimos? Nuestros hermanos han aterrado nuestro corazón, diciendo: «Un pueblo grande y mucho y más poderoso que nosotros; y ciudades grandes y muradas hasta el cielo; pero también hijos de gigantes hemos visto allí.»

29. Y díjeos: «No os espantéis ni temáis de ellos;

30. el Señor, el Dios vuestro, el que va delante de vuestra faz, él combatirá junto con vosotros, según todo cuanto hizo con vosotros en la tierra de Egipto, a vuestros ojos;

31. y en este desierto que habéis visto, camino de la montaña del amorreo: cómo te ha llevado el Señor tu Dios, cual si un hombre lleva a su hijo, por todo el camino por donde habéis andado, hasta venir a este lugar.

32. Y en esta palabra no habéis creído al Señor vuestro Dios;

33. el que va delante de vosotros en el camino a elegiros lugar; guiándoos en fuego, de noche; mostrándoos el camino por donde habéis de andar; y en nube de día.

Dios castiga a Israel

34. Y, cuando el Señor oyó la voz de vuestras palabras, irritóse y juró, diciendo:

35. ¡Si verá alguno, esta mala generación, esta tierra buena que he jurado a sus padres!

36. Fuera de Caleb, hijo de Jefoné; éste la verá, y a éste daré la tierra a la que subió; y a sus hijos, por haber él adherido al Señor.

37. También contra mí se airó el Señor, por vosotros, diciendo: «Tampoco tú entrarás allá.

38. Josué hijo de Nun, el que está delante de ti, éste entrará allá; a él fortalece, porque él repartirála a Israel.

39. Y vuestros párvulos de quienes dijisteis que botín serían, y todo pequeñuelo que no sabe hoy bueno y malo, éstos entrarán allá, y a éstos daréis, y éstos la heredarán;

40. y vosotros volveos y acampad en el desierto, camino del Mar Rojo.»

La derrota en Horma

41. Y respondisteis y me dijisteis: «Hemos pecado ante el Señor, nuestro Dios; subiremos y guerrearemos según todo cuanto ha mandado el Señor, nuestro Dios, a nosotros»; y cogiendo cada uno sus instrumentos bélicos y juntándoos, subíais a la montaña.

42. Y díjome el Señor: Diles: «No subáis ni guerréeis, que no estoy con vosotros; para que no seáis deshechos delante de vuestros enemigos.»

43. Y os hablé y no me escuchasteis y quebrantasteis la palabra del Señor, y, prevaricando, subisteis a la montaña.

44. Y salió el amorreo que habita aquella montaña, a vuestro encuentro, y os persiguió cual hacen las abejas; y os dispersaron de Seír hasta Hormá.

45. Y sentándoos, llorabais, llorabais ante el Señor nuestro Dios, y no oyó el Señor nuestro Dios, vuestra voz ni os atendió;

46. y os quedasteis en Cadés días muchos, cuantos días entonces os quedasteis.