LOS CRISTIANOS Y El GPS DE DIOS

CONFIANDO EN El GPS DE DIOS "Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha ens...


Esdras 1 - Biblia Septuaginta al Español

El decreto de Ciro

1. Y en el primer año de Ciro, el rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del Señor, de boca de Jeremías, suscitó el Señor el espíritu de Ciro y fue anunciando con voz en todo su reino, también por escrito, diciendo:

2. «Así dice Ciro, rey de Persia»: «Todos los reinos de la tierra me ha dado el Señor, el Dios del cielo, y él mismo me miró para que yo le edificara casa en Jerusalén, la de Judea.

3. ¿Quién de vosotros hay de todo el pueblo de él? Y será Dios con él, y subirá a Jerusalén, la de Judea, y edificará la casa del Dios de Israel: él, el Dios el de Jerusalén.

4. Y todo restante de todos los lugares donde él peregrina allí, le acudirán los varones de su lugar con plata y oro, y haberes y ganado; juntamente con dones voluntarios para la casa de Dios la de Jerusalén».

El regreso a Jerusalén

5. Y levantáronse los príncipes de las parentelas de Judá y Benjamín, y los sacerdotes y los levitas, de todos a quienes levantó Dios el espíritu de ellos para subir y edificar la casa del Señor, la de Jerusalén.

6. Y todos en contorno auxiliaron sus manos con vasos de plata, con oro, con haberes y con ganado y con dádivas, fuera de lo voluntario.

7. Y el rey Ciro sacó los vasos de casa del Señor los que tomara Nabucodonosor, de Jerusalén y los pusiera en casa de su dios.

8. Y sacólos fuera Ciro, el rey de Persia, por mano de Mitrídates, el tesorero(a) , y contólos a Sasabasar, el príncipe de Judá.

9. Y éste, el número de ellos: tazones áureos, treinta; y tazones argénteos, mil; cuchillos veintinueve;

10. tazas áureas, treinta; y argénteas dobes, cuatrocientas diez; y vasos otros, mil.

11. Todos los vasos de oro y de plata: cinco mil cuatrocientos, y todos los subidos, con Sasabasar, de la trasmigración, desde Babilonia a Jerusalén.