Devocionales Cristianos – La Antorcha Ardiente De Vitória

Entre los griegos antiguos, el vencedor de una carrera no era el que cruzaba la línea en primer lugar, pero el primero en cruzar la línea con su antorcha aún ardiendo. Estamos tan preocupados actualmente con nuestra vida cotidiana que corremos el riesgo de permitir que la antorcha de nuestra vida espiritual se apague. Una dedicada mujer contó que su vida era un corre-corre frecuente y que ella se vio en la eminencia de perder su relación espiritual con Dios: "Hay un peligro real en ocuparse de lo que es cierto en la vida apresurada que llevamos. Mantener nuestra antorcha acesa se vuelve cada vez más difícil".


Gálatas 1 - Biblia Septuaginta al Español

Salutación

1. Pablo, apóstol, no de parte de hombres(a) , ni por hombre, sino por Jesucristo y Dios Padre, que le resucitó de muertos;

2. y los conmigo todos hermanos, a las Iglesias de la Galacia:

3. Gracia a vosotros y paz de Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo;

4. el que se dio por nuestros pecados, a fin de sacarnos del siglo, del presente, malo, según la voluntad de Dios y Padre nuestro;

5. a quien la gloria por los siglos de los siglos: Amén.

No hay otro evangelio

6. Admírome de que tan pronto os paséis del que os llamó en gracia de Cristo, a otro evangelio;

7. que no es otro, sino algunos son los que os perturban y quieren trastornar el Evangelio del Cristo.

8. Empero, aunque nosotros o un ángel del cielo os evangelizare fuera de lo que os hemos evangelizado, anatema sea.

9. Como antes hemos dicho, ahora de nuevo digo: si alguno os evangelizare fuera de lo que habéis recibido, anatema sea.

10. Pues ahora ¿a hombres persuado o a Dios? ¿O busco a hombres agradar? Si todavía a hombres agradara, de Cristo siervo no sería.

El ministerio de Pablo

11. Pues os noticio, hermanos, el Evangelio, el evangelizado por mí: que no es según hombre;

12. pues, ni yo de hombre lo he recibido ni aprendido, sino por revelación de Jesucristo.

13. Pues habéis oído mi conversación un día en el judaísmo: que en exceso perseguía la Iglesia de Dios y devastábala;

14. y sobrepasaba en el judaísmo a muchos coetáneos en mi linaje, sobremanera celador siendo de las paternas mías tradiciones.

15. Mas, cuando plugo al que me segregó, del vientre de mi madre, y llamó por su gracia,

16. para revelar a su Hijo en mí, para que yo le evangelizara en las gentes; al punto no me confié a carne o sangre;

17. ni me fui a Jerusalén, a los antes que yo apóstoles, sino que me fui a Arabia y de nuevo retorné a Damasco.

18. Tras de esto, después de años tres, vine a Jerusalén, a ver a Cefas, y quedéme con él días quince;

19. pero a otro de los apóstoles no vi, sino a Santiago, el hermano del Señor.

20. Y lo que os escribo, he aquí, a faz de Dios, que no miento.

21. Tras de esto, vine a las regiones de la Siria y la Cilicia.

22. Pero era yo desconocido de rostro para las Iglesias de la Judea, las en Cristo;

23. y sólo oyendo estaban: que «el que nos perseguía un tiempo, ahora evangeliza la fe que un tiempo devastaba»;

24. y glorificaban en mí a Dios.