2 Tesalonicenses 3 - La Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy

Que la palabra de Dios sea glorificada

1. Finalmente, hermanos, oren por nosotros, para que la palabra del Señor se extienda rápidamente y sea glorificada, así como sucedió también con ustedes.

2. Oren también para que seamos librados de hombres perversos y malos, porque no todos tienen fe.

3. Pero el Señor es fiel y El los fortalecerá a ustedes y los protegerá del maligno.

4. Tenemos confianza en el Señor respecto de ustedes, de que hacen y continuarán haciendo lo que les ordenamos.

5. Que el Señor dirija sus corazones hacia el amor de Dios y hacia la perseverancia de Cristo.

El deber de trabajar

6. Ahora bien, hermanos, les mandamos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la doctrina que ustedes recibieron de nosotros.

7. Pues ustedes mismos saben cómo deben seguir nuestro ejemplo (cómo imitarnos), porque no obramos de manera indisciplinada entre ustedes,

8. ni comimos de balde el pan de nadie, sino que con dificultad y fatiga trabajamos día y noche a fin de no ser carga a ninguno de ustedes.

9. No porque no tengamos derecho a ello , sino para ofrecernos como modelo a ustedes a fin de que sigan nuestro ejemplo (nos imiten).

10. Porque aun cuando estábamos con ustedes les ordenábamos esto: Si alguien no quiere trabajar, que tampoco coma.

11. Porque oímos que algunos entre ustedes andan desordenadamente, sin trabajar, pero andan metiéndose en todo.

12. A tales personas les ordenamos y exhortamos en el Señor Jesucristo, que trabajando tranquilamente, coman su propio pan.

13. Pero ustedes, hermanos, no se cansen de hacer el bien.

14. Y si alguien no obedece nuestra enseñanza (la palabra) en esta carta, señalen al tal y no se asocien con él, para que se avergüence.

15. Sin embargo, no lo tengan por enemigo, sino amonéstenlo como a un hermano.

Bendición final

16. Que el mismo Señor de paz siempre les conceda paz en todas las circunstancias. El Señor sea con todos ustedes.

17. Yo, Pablo, escribo este saludo con mi propia mano, y ésta es una señal distintiva en todas mis cartas; así escribo yo.

18. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes.