1 Pedro 1 - Reina Valera 1858 (Nuevo Testamento)

Salutación

1. PEDRO, apóstol de Jesu Cristo, á los extranjeros que están esparcidos en Ponto, en Galacia, en Capadocia, en Asia, y en Bithinia:

2. elegidos segun la presciencia de Dios Padre, en santificacion del Espíritu, para obedecer, y ser rociados con la sangre de Jesu Cristo: Gracia y paz os sea multiplicada.

Una esperanza viva

3. Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesu Cristo, que segun su grande misericordia nos ha regenerado en esperanza viva, por la resurreccion de Jesu Cristo de entre los muertos;

4. para la herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse, conservada en los cielos,

5. para vosotros, que sois guardados en la virtud de Dios por fé, para alcanzar la salud que esta aparejada para ser manifestada en el postrimero tiempo.

6. En lo cual vosotros os alegrais, estando al presente un poco de tiempo afligidos en diversas tentaciones, si es necesario;

7. para que la prueba de vuestra fé, muy mas preciosa que el oro, (el cual perece, mas empero es probado con fuego,) sea hallada en alabanza, gloria, y honra, cuando Jesu Cristo fuere manifestado:

8. al cual no habiendo visto, le amais: en el cual creyendo, aunque al presente no le veais, os alegrais con gozo inefable y glorificado;

9. ganando el fin de vuestra fé, que es, la salud de las almas.

10. De la cual salud los profetas, que profetizaron de la gracia que habia de venir en vosotros, han inquirido, y diligentemente buscado:

11. escudriñando cuándo, y en qué punto de tiempo significaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos: el cual antes anunciaba las aflicciones que habian de venir á Cristo, y las glorias despues de ellas:

12. á los cuales fué revelado, que no para sí mismos, sino para nosotros administraban las cosas, que ahora os son anunciadas de los que os han predicado el Evangelio, por el Espíritu Santo enviado del cielo; en las cuales desean mirar los ángeles.

Llamamiento a una vida santa

13. Por lo cual teniendo los lomos de vuestro entendimiento ceñidos, con templanza, esperad perfectamente en la gracia que os es presentada, cuando Jesu Cristo os es manifestado:

14. como hijos obedientes, no conformándoos con los deseos que antes teniais estando en vuestra ignorancia:

15. mas como aquel que os ha llamado es santo, semejantemente tambien vosotros sed santos en toda conversacion:

16. porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

17. Y si invocais por Padre á aquel que sin acepcion de personas juzga segun la obra de cada uno; conversad en temor todo el tiempo de vuestra habitacion:

18. sabiendo que habeis sido rescatados de vuestra vana conversacion, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro ó plata:

19. mas con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha, y sin contaminacion:

20. ya ordenado de antes de la fundacion del mundo, pero manifestado en los postrimeros tiempos por amor de vosotros,

21. que por él creeis á Dios, el cual le resucitó de los muertos, y le ha dado gloria, para que vuestra fé y esperanza sea en Dios:

22. habiendo purificado nuestras almas en la obediencia de la verdad por el Espíritu, en caridad hermanable, sin fingimiento amáos unos á otros entrañablemente de corazon puro:

23. siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible por la palabra del Dios viviente, y que permanece para siempre.

24. Porque toda carne es como la yerba, y toda la gloria del hombre como la flor de la yerba: la yerba se secó, y la flor se cayó:

25. mas la palabra del Señor permanece perpetuamente: y esta es la palabra que por el Evangelio os ha sido anunciada.