2 Pedro 1 - Reina Valera 1858 (Nuevo Testamento)

Salutación

1. SIMON Pedro, siervo y Apóstol de Jesu Cristo, á los que habeis alcanzado fé igualmente preciosa con nosotros en la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesu Cristo:

2. Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios, y de nuestro Señor Jesus:

Partícipes de la naturaleza divina

3. como todas las cosas que pertenecen á la vida y á la piedad, nos sean dadas de su divina potencia, por el conocimiento de aquel que nos ha llamado por su gloria y virtud,

4. por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas: para que por ellas fuéseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupcion que está en el mundo por concupiscencia.

5. Vosotros tambien, poniendo toda diligencia en esto mismo, mostrad en vuestra fé virtud; y en la virtud ciencia;

6. y en la ciencia templanza; y en la templanza paciencia; y en la paciencia temor de Dios;

7. y en el temor de Dios amor hermanable; y en el amor hermanable caridad.

8. Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no os dejarán estar ociosos, ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesu Cristo.

9. Empero el que no tiene estas cosas es ciego, y anda tentando el camino con la mano, estando olvidado de la purgacion de sus antiguos pecados.

10. Por lo cual, hermanos, tanto mas trabajad de hacer firme vuestra vocacion y eleccion: porque haciendo estas cosas, no caereis jamás.

11. Porque de esta manera os será abundantemente administrada la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesu Cristo.

12. Por esto yo no dejaré siempre de amonestaros de estas cosas, aunque vosotros las sepais, y esteis confirmados en la verdad presente.

13. Porque tengo por justo, en tanto que estoy en este tabernáculo, de incitaros con amonestacion:

14. sabiendo que brevemente tengo de dejar este mi tabernáculo, como nuestro Señor Jesu Cristo me ha declarado.

15. Tambien yo procuraré siempre con diligencia, que despues de mi fallecimiento vosotros podais tener memoria de estas cosas.

Testigos presenciales de la gloria de Cristo

16. Porque nosotros no os hemos dado á conocer la potencia y la venida de nuestro Señor Jesu Cristo, siguiendo fábulas por arte compuestas; sino como habiendo con nuestros propios ojos visto su majestad.

17. Porque él habia recibido de Dios Padre honra y gloria, cuando una tal voz fué á él enviada de la magnífica gloria: Este es el amado Hijo mio, en el cual yo me he agradado.

18. Y nosotros oimos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos juntamente con él en el monte santo.

19. Tenemos tambien la palabra de los profetas mas firme: á la cual haceis bien de estar atentos como á una candela que alumbra en lugar oscuro, hasta que el dia esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones:

20. entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de particular interpretacion.

21. Porque la profecía no fué en los tiempos pasados traida por voluntad humana: mas los hombres santos de Dios hablaron, siendo inspirados del Espíritu Santo.